ZIMBABUE: UNA DEMOCRACIA JOVEN ANTE LOS CAMBIOS/ Zimbabwe: a young democracy before changes

zimbabweZimbabue es una República Presidencialista. Su actual presidente, Robert Mugabe, y antiguo Primer Ministro, ha sido reelegido en todas las elecciones democráticas que han acontecido desde 1987. Si bien es cierto que dichas elecciones han estado bajo la sospecha de haber sido manipuladas, Robert Mugabe siempre ha mostrado especial interés en asegurar que Zimbabue no es sino una democracia de hecho y efectiva.

El envejecimiento de Mugabe ha alertado a la población, pues tras casi 3 décadas en el poder, y ante una convocatoria electoral prevista para el próximo 2018, el país puede verse sumido en un desamparo si el presidente muere. En efecto, la preocupación evidencia la consolidación del sistema democrático defendido por la Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF), partido que ha estado en el poder desde la independencia.

Ante esta situación, Mugabe ha vuelto a reiterar su permanencia en el poder y en la vida política, así como ha reafirmado  las estructuras democráticas que posee el país. Además, ha lanzado mensajes al pueblo defendiendo la continuidad de la democracia, y asegurando que él no necesita nombrar un sucesor, sino que Zimbabue sumirá su presidencia en unas elecciones, como ha hecho hasta ahora, sin importar que él represente o no al partido político que ha representado hasta la fecha.

Estos mensajes apaciguadores aparecen en el marco de la nacionalización de las explotaciones de diamantes. La población zimbabuense había empezado a removerse ante la situación de las extracciones. Zimbabue es el octavo productor mundial de diamantes. Sin embargo, la mayor parte de explotaciones estaban en manos de empresas extranjeras que, a pesar de haber invertido su capital en ellas y de haber contribuido a la integración de los zimbabuenses al ámbito laboral de las mismas, las condiciones que presentaban violaban derechos humanos y hacían, además, que el Estado no resultase beneficiario de las riquezas que las minas suponían.

En definitiva, los fantasmas de la colonización persiguen, en este caso, al país zimbabuense. Su presidente, Mugabe, mítico miembro de la política del país desde su independencia y, por tanto, representante de la misma, se ha dirigido a su población para mantener la unidad y la tranquilidad ante los dos escenarios que más perturban a las poblaciones y que restan estabilidad a un sistema  que no ha llegado a la adolescencia. Estos escenarios son la posibilidad de un inminente vacío de poder, y la pobreza en la que se ve sumido un país que, sin embargo, es de los principales productores de un material que aporta mucha riqueza, como es el diamante.


zimbabwe 2Zimbabwe is a presidential republic. Its current president, Robert Mugabe, and former Prime Minister, was re-elected in all democratic elections that have occurred since 1987. While it is true that these elections have been under suspicion of manipulation, Robert Mugabe has always shown special interest to ensure Zimbabwe to be an effective democracy.

Mugabe’s aging has alerted the population as, nearly after 3 decades in power, and in view of elections scheduled for 2018, the country may be plunged into a helpless situation if the president dies. Indeed, the evidence concerns the consolidation of democracy advocated by the Zimbabwe African Nationalist Union-Patriotic Front (ZANU -PF), which has been in power since independence.

In view of this situation, Mugabe has again reiterated its hold on power and politics, as well as reaffirming the democratic structures that the country possesses. In addition, it has launched messages to people defending the continuity of democracy and ensuring that he does not need to appoint a successor, but rather Zimbabwe will plunge his presidency in an election, as it has done until now, no matter whether he represents or not the political party which he has to date.

These conciliating messages appear in the frame of the nationalization of the farms of diamonds. The Zimbabweans had begun to stir in the situation of removals. Zimbabwe is the eighth largest producer of diamonds. However, most farms were owned by foreign companies who, despite having invested their capital and having contributed to the integration of Zimbabweans in their workplaces, the work conditions violated human rights and, also, left the state with not benefit from the mines.

In short, the ghosts of colonization pursued, in this case, the Zimbabwean country. Its president, Mugabe, mythical member of the country’s politics since independence and, therefore , representative of it, has targeted its population to maintain unity and peace to the two scenarios that most disturb stocks and remaining stability to a system that has not reached adolescence. These scenarios include the possibility of an imminent power vacuum, and the poverty in which is plunged a country which, however, is the leading producer of a material that brings a lot of wealth, as it is the diamond.

Patricia Jurado de la Santa

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