CHINA CONQUISTA EL MAR: ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA Y GEOECONÓMICA/ China conquers the sea: the geopolitics and geoeconomics

NUEVA ESTRATEGIA MILITAR

El 26 de mayo de 2015 China publica la “Estrategia Militar China” con una base clara: defender los intereses nacionales de China que se encuentra ante “mayores riesgos”. Estos son el aumento de la presencia militar estadounidense en aguas del Pacífico, el giro en la política de defensa de Japón y del refuerzo militar de sus otros vecinos en islas y arrecifes sobre los que hay disputas con China. Las disputas más candentes ahora mismo son con Japón por las islas Senkaku, con Taiwan y Vietnam sobre las islas Parcel y sobre las Islas Spratley con Taiwan, Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei, e Indonesia. Todas estas suponen un importante bastión geoestratégico por ser el punto de circulación de más de la mitad de la flota mercante mundial y un tercio del transporte de petróleo, pero además por la abundancia de recursos pesqueros y yacimientos de gas natural en la región. En total, China exige como propios el 85% de los 3,6 millones de kilómetros cuadrados del Mar del Sur de China, definiendo así su espacio vital de una forma puramente unilateral y atentando contra el derecho internacional. Además de esto, para asegurarse el dominio de las aguas territoriales, China ha recurrido incluso a la creación de nuevas islas de forma artificial.

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Fuente: Global Security

FLOTA DE ALTA MAR

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Fuente: Global Security

La Estrategia prevé el desarrollo militar en los siguientes campos: ciberespacio, espacio exterior, armas nucleares y océanos. Evidentemente, el espacio marítimo es el más destacable por sus implicaciones y al que China está destinando mayor centralidad. Tradicionalmente, China ha servido más a sus poderes terrestres que navales y nunca ha desarrollado una marina de guerra. Sus intereses han estado centrados en la consolidación de la región Han y la defensa de la zona central, cuidando sus costas solo de forma defensiva pero nunca proyectando control sobre el mar. En efecto, se ha establecido como una potencia terrestre inconquistable; incluso la histórica Ruta de la Seda se configuró a través de canales terrestres que conectaron el país. Hoy en día la nueva Ruta de la Seda –la llamada “One Belt, One Road” por el Gobierno chino- cuenta con una presencia marítima fundamental y las aspiraciones del país son las de crear una flota de alta mar. Esta mirada hacia el océano se debe a la creciente dependencia de China en los recursos naturales y la necesidad de controlar las líneas de suministro de hidrocarburos fundamentales para sustentar la economía del país. Pero de forma más evidente, responde a los nuevos imperativos geopolíticos asentados por Xi Jinping para configurarse como potencia. El comercio y la energía que son los motores del país dependen de la calma de las aguas y, como tal, China ha empezado ya la carrera por su control. Así, ambas iniciativas –la militar y la económica- están estrechamente relacionadas y es que, de acuerdo con Washington, la expansión de bases y puertos del denominado “collar de perlas” que China puso en marcha tienen un uso tanto civil como militar.

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El collar de perlas. Fuente: China Briefing

PROGRAMA MILITAR

south-china-sea-claims3Dentro de su programa militar, China está realizando esfuerzos para invertir en recursos navales: ha desarrollado tecnológicamente su armamento naval y ha profundizado en la modernización logística. Ha incorporado misiles balísticos antibuque, misiles de crucero antibuque y submarinos, por mencionar algunos. A su vez, ha desarrollado sistemas –tales como el A2/AD- que pueden impedir la actividad de la marina estadounidense en la “Primera Cadena de Islas”. China considera esta “Primera Cadena” como la prolongación de su espacio vital marítimo y donde se encuentran la mayor parte de archipiélagos, islas e islotes sobre los que existen disputas entre China y sus vecinos.

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Fuente: BBC

Los esfuerzos estadounidenses por reequilibrar las fuerzas en el Mar del Sur de China para el mantenimiento de la paz también lo son a modo de asegurarse “el libre tránsito por aguas internacionales”, que sin embargo es visto con diferentes ojos desde China. De hecho, el pasado febrero China desplegó 32 HQ-9 misiles SAM en la Isla Woody en las Paracels, coincidiendo con la cumbre entre líderes de la ASEAN con Obama, que tuvo lugar entre el 15-16 de febrero. Este despliegue corresponde con el plan de militarización que ya describió el Gobierno chino en su Estrategia Nacional, sin embargo, Estados Unidos lo ve como una provocación.

ESTRATEGIA GEO-ECONÓMICA

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Países integrados en el Acuerdo Trans-Pacífico

La carrera armamentística en el Pacífico entre Estados Unidos y China se ha convertido en una escalada para disuadir al oponente y, claramente, no habrá una confrontación directa por las interdependencias que conectan a los dos titanes. No obstante, Estados Unidos está afianzando sus relaciones en materia de defensa con Japón, India, Australia e Indonesia. De acuerdo con la Estrategia Nacional de Seguridad que Obama presentó en febrero de 2015, se trata de abandonar el unilateralismo y fomentar las alianzas en Asia Pacífico, afín de evitar la hegemonía regional china. En esta línea se puso en marcha el TPP (Acuerdo Trans-Pacífico), un tratado de libre comercio para reducir las barreras comerciales entre Estados Unidos y 12 países de Asia Pacífico. La firma del acuerdo el pasado 2 de febrero de 2016 ha constituido un hito para la administración Obama tras 7 años de negociaciones. A la espera de su ratificación en el Congreso, la puesta en marcha de tal acuerdo implicaría una victoria estratégica sobre la zona.

Precisamente la exclusión de China del TPP incentivó la puesta en marcha de la política “One Belt, One Road” presentada en 2015 y que aúna la Ruta de la Seda, como ruta terrestre, y la “Ruta del Cinturón”, como ruta marítima. La ruta terrestre conecta Europa con Asia a través de Asia Central y la marítima las conecta a través de África. Xi Jinping presentó esta iniciativa como una complejización de la Ruta de la Seda en multitud de direcciones (hasta entonces solo había sido en dos direcciones, de ida y vuelta) y bajo la premisa de incrementar la conectividad entre países llamando la atención sobre la imperiosa necesidad de inversión en infraestructuras en Asia. De esta forma, China se enarbolaba la tarea de fomentar el crecimiento y ayudar al continente asiático en la creación de infraestructuras como poder regional. Muchos advierten de que la iniciativa en realidad responde a una necesidad doméstica y la revitalización del propio modelo que se está viniendo abajo. En efecto, en 2008 China frenó la crisis económica a través de inversión pública en infraestructura, pero esto ya no es viable, con lo que invertir en el exterior a través de un plan colosal es atractivo tanto para el Gobierno como para los lobbys y grupos de interés ya enriquecidos con el proyecto de la Ruta de la Seda.

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“One belt, one road”. Fuente: Wall Street Journal

CONCLUSIÓN

Xi Jinping le disputa a Washington su hegemonía en el continente en una llamada de “Asia para los asiáticos” –haciendo una analogía a la doctrina Moroe- y los intentos por llevar a cabo esta premisa son ya inminentes. Su estrategia económica resulta la cara amable del desarrollo del país, su estrategia militar es la expresión material de que China hará todo lo posible para constituirse como hegemón y defender sus intereses. Entre tanto, las disputas con los países vecinos sufrirán una escalada puesto que China no tiene en sus planes frenar su control marítimo. Estados Unidos, por su parte, tendrá que hacer frente a la capacidad tecnológica china para reinventarse en el mar y le serán esenciales las alianzas con sus socios.

ALICIA PÉREZ GUIJARRO

 

 

FUENTES


 

A NEW MILITARY STRATEGY

On May 26, 2015 China published “China’s Military Strategy” with a clear basis: defending China’s national interests which are before the threat of “major risks”. These are US’s increased military presence in the Pacific, Japan’s defense policy shift and military reinforcement of its other neighbors in islands and reefs on which there are disputes with China. Currently, the hottest disputes are with Japan on the Senkaku islands, Taiwan and Vietnam on the Parcel Islands and on the Spratly Islands with Taiwan, Vietnam, Philippines, Malaysia, Brunei and Indonesia. All these are important geo-strategic strongholds for being the enclave of transit of more than half of the world’s merchant fleet and a third of the oil transport, but also for the abundance of fish stocks and natural gas deposits in the region. In total, China demands for its own 85% of the 3.6 million square kilometers of the South China Sea, thus defining its living space purely unilaterally and violating the international law. In addition to this, to ensure the dominance of the territorial waters, China has resorted to the artificial building of new islands. (See image 1)

BLUE WATER NAVY

The Strategy provides military development in the following fields: cyberspace, outer space, nuclear weapons and oceans. Clearly, the maritime space is most remarkable for its implications and for China to be devoting it as a core issue. Traditionally, China has served over their land rather than to its naval power, for what it never developed an influential navy. Their interests have been focused on consolidating the Han region and the defense of the central area, guarding their coasts only defensively but never projecting control over the sea. Indeed, China has for long established as an unconquerable land power; even the historical Silk Road was configured through land channels that connected the country. Today the new Silk Road ─the so-called “One Belt One Road” by the Chinese government─ has a fundamental maritime presence and the country’s aspirations are to create a Blue Water Navy. This turn towards the Ocean is due to China’s growing dependence on natural resources and the need to control the oil supply lines that are essential for the economy of the country. But most obviously, it responds to new geopolitical imperatives settled by Xi Jinping for China to be a power. Trade and energy are the engines of the country and they depend on calm waters, for what China has already begun the race for control of the sea. Thus, both initiatives ─the military and the economic─ are closely related and as a matter of fact, according to Washington, the expansion of bases and ports that connect the so-called “string of pearls” have both civilian and military uses. (See image 2 and 3)

THE MILITARY PROGRAM

Within its military program, China is making efforts to invest in naval resources: it has developed its naval weaponry technologically and deepened in logistics modernization. It has incorporated anti-ship ballistic missiles, anti-ship cruise missiles and submarines, to name only a few. In turn, it has developed systems ─such as the A2 / AD─ that can prevent the activity of the US Navy around the “first island chain”. China considers this “first string” as the extension of its maritime living space and where most of archipelagoes and islands on which there are disputes between China and its neighbors are. (See image 4)

US efforts to rebalance the forces in the South China Sea as a way of stabilizing the area are also the way to ensure ” free transit through international waters “, what is seen with different eyes from China. In fact, last February China deployed 32 HQ -9 SAM missiles on Woody Island in the Paracels, overlapping with the summit between ASEAN leaders with Obama, which took place from February 15-16. This display corresponds to the militarization plan already described by the Chinese Government in its National Strategy; however, the United States sees it as a provocation.

GEOECONOMIC STRATEGY

The arms race in the Pacific between the US and China has turned into an escalation to deter the opponent and, clearly, there will be no direct confrontation because of the interdependencies that connect the two titans. However, the United States is strengthening its relations in defense with Japan, India, Australia and Indonesia. According to the “National Security Strategy” that Obama presented in February 2015, it is to abandon unilateralism and foster partnership in Asia, akin to avoid Chinese regional hegemony in the Pacific. In this line the United States launched the TPP (Trans-Pacific Agreement), a free trade agreement to reduce trade barriers between the United States and 12 countries in Asia Pacific. The signing of the agreement on February 2, 2016 has been a milestone for the Obama administration after 7 years of negotiations. Pending ratification in Congress, the implementation of such agreement would imply a strategic victory over the area. (See image 5)

As a matter of fact, the exclusion of China from TPP encouraged the implementation of the policy “One Belt One Road” presented in 2015, which combines the Silk Road, as a land route, and the “Route Belt” as a seaway. The land route connects Europe with Asia through Central Asia and the maritime one connects both across Africa. Xi Jinping presented this initiative as a complexity of the Silk Road in many directions (until then there had only been in two directions, back and forth) and under the premise of increasing connectivity between countries drawing attention to the urgent need of infrastructure investment in Asia. Thus, China brandished the task of promoting growth and helping the Asian continent in infrastructure development as a regional power. Many nowadays warn that the initiative responds to a domestic need for revitalization as the Chinese model is breaking down. Indeed, in 2008 China slowed economic crisis through public investment in infrastructure, but this is no longer viable, what makes this colossal plan of investing abroad attractive to both the Government and lobby and groups interest who already enriched themselves with the Silk Road project. (See image 6)

CONCLUSION

Xi Jinping disputes Washington its hegemony on the continent in a call of “Asia for Asians” ─making an analogy to the Moroe doctrine─ and its attempts to carry out this premise are now imminent. Its economic strategy is the friendly face of the development of the country, its military strategy is the material expression that China will make every effort to establish itself as hegemon and defend its interests. Meanwhile, disputes with neighboring countries will escalate because China will not stop its plans on a maritime control in the region. United States, meanwhile, will have to face the Chinese technological capacity in order to reinvent itself in the sea and its alliances will be essential for this.

Alicia Pérez Guijarro

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