REVUELTAS CHIÍES EN IRAQ/ Chii revolts in Iraq

BAG103_IRAQ-PROTESTEl pasado sábado 7 de Mayo una multitud de simpatizantes del clérigo chií Muqtada al Sadr irrumpió en la Zona Verde de Bagdad, la zona de mayor seguridad donde se encuentran las sedes de las instituciones públicas y la mayoría de las embajadas extranjeras, a modo de protesta contra la situación política del país. El Primer Ministro, Haider al Abadi, ha vuelto a posponer la votación para la formación de Gobierno que, de acuerdo con los intereses del país, pretende ser tecnócrata. Ante la ausencia de Ejecutivo y la dirección de al Abadi, al Sadr ha logrado movilizar a gran parte de la opinión pública por cuarta vez durante este mes. Las protestas, que tuvieron lugar el sábado tras una conferencia de prensa del clérigo, terminaron con la proclamación del estado de emergencia en la ciudad.

La relevancia de las manifestaciones radican en la figura de Muqtada al Sadr y su poder de influencia en la país; el clérigo chií fue a su vez el líder del Ejército Mahdi, dedicado a la resistencia violenta contra la ocupación estadounidense en el país y contra musulmanes sunís entre 2004 y 2008, lo que lo colocó como un héroe entre determinados sectores de la población. Habiendo dejado atrás su figura como líder de la lucha armada, Sadr ahora se presenta como la solución nacionalista a los problemas políticos enarbolando la lucha contra la corrupción. Sus seguidores han logrado establecerse en el Parlamento a través del bloque al-Anhar, que en las elecciones de 2014 consiguió 34 escaños. No obstante, otra rama afín a sus ideales se ha organizado configurando las Compañías de la Paz, unas milicias sucesoras del Ejército Mahdi que luchan contra ISIS desde su establecimiento en 2014 y que permanecen activas a día de hoy. Con esta trayectoria, al Sadr tiene la fuerza suficiente como para movilizar a la opinión pública iraquí para exigir una reforma del sistema político y mostrar su negativa al Gobierno tecnócrata que pretende constituir al Abadi. En especial, sus críticas van en contra del sistema de cuotas introducido por Washington desde 2003, según el cual el poder debe estar dividido entre los principales grupos (Chiíes, Sunníes y Kurdos) y que ha derivado en una deslegitimación por problemas de corrupción y clientelismo de las facciones étnico-religiosas en la política iraquí.

Si bien de cara a la comunidad internacional el principal problema ante el que se enfrenta Iraq es la lucha contra el ISIS, lo cierto es que para la ciudadanía iraquí uno de los grandes escollos es la incapacidad del Gobierno para prestar servicios públicos, crear empleo y acabar con la corrupción. Esto, unido con la crítica situación que atraviesa Iraq, ha sido aprovechado por al Sadr para avivar a las masas y reavivar un ferviente nacionalismo chií que puede dar problemas a al Abadi. El Primer Ministro supone un apoyo para Estados Unidos en la zona, cuyos esfuerzos para retirar a su predecesor al Maliki resultaron en un Gobierno mucho más central que, sin embargo, se ha encontrado con una de las situaciones más difíciles desde la llegada de ISIS. Ello implica que Sadr puede significar un bastión para EE.UU en el país, debido a su conocida política antiamericana que, no obstante, es también anti-iraní y ello podría significar un punto a favor.  Por otro lado, la brecha entre las percepciones externas en base a la estrategia contraterrorista y la realidad de la política doméstica se hace palpable en las últimas declaraciones de Obama, que el 19 de abril expresó su confianza en que las Fuerzas Armadas iraquíes tomarían Mosul a finales de este año, mientras que la población iraquí considera que tienen un Ejército con pocos recursos y en el que abundan las deserciones.


33AE156100000578-3567130-Followers_of_Iraq_s_Shi_ite_cleric_Moqtada_al_Sadr_are_seen_in_t-a-26_1462040241708Last Saturday 7th of May a crowd of supporters of Shiite cleric Muqtada al-Sadr broke into the Green Zone in Baghdad, the mayor security area where the headquarters of the Public Institutions and most foreign embassies are, in protest against the political situation. Prime Minister Haider al Abadi has again postponed the voting for the Formation of Government which, in accordance with the interests of the country, aims to be technocratic. In the absence of an Executive, al-Sadr has mobilized a large part of the public opinion for the fourth time this month. The protests, that took place on Saturday after a press conference by the cleric, ended with the proclamation of the state of emergency in the City.

The relevancy of the manifestations lie in the figure of Muqtada al Sadr and his power of influence in the country; the Shiite cleric was the former leader of the Mahdi Army, dedicated to violent resistance against the US occupation in the country and against Sunni Muslims between 2004 and 2008, which placed him as a hero among certain sectors of the population. Having left behind his figure as leader of the armed struggle, Sadr now presents himself as the nationalist solution to the political problems brandishing the fight against corruption. His followers have managed to establish in Parliament through the block al-Anhar, which won 34 seats in the 2014 elections. In addition, another related branch has organised forming the Companies of Peace, successors of the Mahdi Army militia fighting ISIS since its establishment in 2014. With this background, al-Sadr has enough strength to mobilize the Iraqi public opinion to demand a reform of the political system and show their refusal to a technocrat government. In particular, their criticisms are against the quota system introduced by Washington since 2003, according to which the power should be divided between the main groups (Shiites, Sunnis and Kurds) and which has resulted in a delegitimization due to problems of corruption and patronage of ethnic-religious factions in Iraqi politics.

While the international community gives centrality to ISIS as the main problem which Iraq confronts, the truth is that for Iraqi citizens one of the major obstacles is the inability of the government to provide public services, create jobs and end corruption. This, coupled with the critical situation in Iraq, has been exploited by al-Sadr to stir the masses and revive a fervent Shiite nationalism that can cause problems to al Abadi. The Prime Minister stands as a support for the US in the area, whose efforts to withdraw its predecessor al-Maliki resulted in a much more central government that, however, has met with one of the most difficult situations since the arrival of ISIS. Consequently, Sadr could mean a stronghold for the US in the country, due to its known anti-American policy; however, his nationalism is also anti-Iranian, what could mean a plus. On the other hand, the gap between external perceptions based on counter-terrorism strategy and the reality of domestic politics is palpable in Obama’s recent statements, who on April 19 expressed his confidence that the Iraqi military would take Mosul by the end of the year, while the Iraqi population is much more reticent as they perceive to have an army with limited resources and where defections abound.

ALICIA PÉREZ GUIJARRO

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close