EL FUTURO DEL FRENTE POLISARIO/The future of the Polisario Front

sEl pasado 31 de mayo, el líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, falleció tras una larga enfermedad. La incertidumbre ensombrece ahora a la reconocida organización, que lleva desde 1973 luchando por el reconocimiento internacional del Sáhara Occidental. A pesar de que Abdelaziz dejó claro en sucesivas entrevistas y discursos que su voluntad pasaba por la elección de un nuevo Secretario General a su muerte, la preocupación que el fallecimiento ha traído consigo para la Comunidad Internacional gira en torno al futuro del Sáhara.

A tenor de las últimas disputas acaecidas entre la República Árabe Saharaui Democrática y Marruecos, causadas por la visita que el Secretario General de Naciones Unidas hizo a la región autoproclamada independiente, el futuro saharaui puede ser una fuente de conflicto que reavive una de las contiendas tradicionales a las que la Sociedad Internacional hace frente.

El Frente Polisario, si bien parece un ente unido, distingue en su interior dos corrientes diferenciables. Por una parte, el núcleo de los fundadores de la organización cobra fuerza frente a los más jóvenes. Este sector está encabezado por Brahim Ghali, conocido por haber sido delegado en España, aunque actualmente es embajador de la RASD en Argel. Por otra parte, y siguiendo las declaraciones que Abdelaziz hizo en sus últimos meses de vida, existe un sector joven, conocido como “sangre nueva”, que contaba con el apoyo del fallecido líder y que podría hacerse con el control del movimiento.

El temor principal gira entorno a una posible escisión del Frente Polisario y la consecuente radicalización de uno de sus bandos. Y es que la muerte de Abdelaziz puede suponer el refortalecimiento político que traería consigo el establecimiento de un nuevo gobierno efectivo, reconocido por todos los saharauis. Sin embargo, la actual situación también podría llevar a la deriva a la República Saharaui. De ambas opciones se desprenden escenarios que afectan a toda la Comunidad Internacional. En caso de refortalecimiento político, la RASD se hará fuerte y continuará luchando por su reconocimiento internacional; un reconocimiento que, en vista de la última y polémica visita de Ban Ki Moon, cada vez se antoja más cercano.

No obstante, la radicalización o escisión del Frente Polisario puede llevar a una desestabilización y un descontrol del territorio saharaui que, sin duda, contagiaría a sus vecinos Mauritania y Marruecos, refortaleciendo la opresión marroquí al pueblo saharaui y propiciando una caída de Mauritania, un país que cada vez está más cerca de la desestabilización por la pérdida del control fronterizo y la inestable situación de las zonas colindantes con este Estado.

Por su parte, España también se verá inmersa en cualquiera de los dos desenlaces. Un Frente Polisario fuerte exigirá a España que se posicione ante una República cuyo pasado pasa por el gobierno español y cuya situación ex colonial es, en parte, consecuencia de los acuerdos de Madrid no reconocidos por la ONU. Además, en caso de inestabilidad, España también será llamada por la Comunidad Internacional a mediar por los acuerdos no reconocidos por la misma, a los que ya hemos hecho mención, y se verá obligada a tomar partido en un conflicto que no conviene, pues España necesita a Marruecos como aliado. Tampoco hay que olvidar las aguas territoriales canarias, que han sido elemento de discusión entre España y Marruecos, interviniendo entonces la Unión Europea por cuestiones pesqueras, y que con una RASD independiente esas millas supondrían un nuevo elemento de discordia.

En definitiva, el futuro del Frente Polisario ha creado un marco de incertidumbre del que pueden derivar dos escenarios- estabilidad o inestabilidad- que, sin duda, afectarán a los países que, tradicionalmente, han sido parte del conflicto acaecido por la autodeterminación del Sáhara Occidental y el posterior reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática. Una vez más, los intereses nacionales de distintos países se ven amenazados por la decisión de a quienes no han dado la opción de elegir. 


13332885_606330369531305_922389325535991475_nLast 31th of May, the leader of the Polisario Front, Mohamed Abdelaziz, died after an illness. Uncertainty is overshadowing the recognized organization just now. This movement has been fighting for international recognition of Western Sahara since 1973. Although Abdelaziz made clear in subsequent interviews and speeches that his will must pass through the election of a new Secretary General at his death, the concern that the death has brought to the international community turns around the future of the Sahara.

In the light of the latest disputes occurred between Morocco and the Sahrawi Arab Democratic Republic that is caused by the visit of UN Secretary General, the Saharawi future can be a source of conflict that revives one of the traditional races to which the International Society must face.

The Polisario Front, although it seems an united entity, distinguishes within two differentiable currents. On the one hand, the core of the founders of the organization gains strength against the younger. This sector is headed by Ibrahim Ghali, who is known because he has been delegated in Spain, although it is currently the Ambassador of SADR in Algiers. Moreover, following the statements that Abdelaziz made in his last months of life, there is a young sector, known as “new blood”, which had the support of the late leader which could gain control of the movement.

The main fear turns around a possible split of the Polisario Front and the consequent radicalization of one of its sides. The death of Abdelaziz may involve political strengthening that would entail the establishment of a new effective government, recognized by all Sahrawi’s. However, the current situation could also lead to drift the Saharawi Republic. Both options released scenarios that affect the entire International Community.

In case of political empowerment, the SADR will become stronger and it is going to continue to fight for international recognition, a recognition that, in view of the latest and controversial visit of Ban Ki Moon, increasingly seems closer. However, the radicalization or demerger of the Polisario Front can lead also to destabilization and to a lack of control of the Saharawi territory, which undoubtedly would infect its neighbours Mauritania and Morocco.

Meanwhile, Spain will also be immersed in any of the two outcomes. A strong Polisario Front is going to require to Spain to take a position at a republic, whose past through the Spanish government, and whose ex- colonial situation is partly a result of the Madrid agreements. These agreements are not being recognized by the United Nations. Moreover, in case of instability, Spain will also be called by the International Community to mediate by the unrecognized agreements, which have already been mentioned, and it will be forced to take sides in a conflict that does not suit.  Spain needs to Morocco as an ally.

Nor should we forget the Canary Islands territorial waters, which has been discussion item between Spain and Morocco. The European Union has also intervened in this conflict because fisheries issues are directly affecting to the CAP. With an independent SADR those miles would be a new element of discord.

In short, the future of the Polisario Front has created a framework of uncertainty that may derive two scenarios- stability or instability. That undoubtedly will affect the countries that have traditionally been part of the conflict occurred for self-determination in Western Sahara and the subsequent recognition of the Sahrawi Arab Democratic Republic. Once again the national interests of different countries are threatened by the decision of those who have not given a choice.

PATRICIA JURADO DE LA SANTA

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