EL VALOR DE LO EXTERIOR EN EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL/The value of the outside in the electoral behaviour

EspLos resultados de las elecciones del pasado domingo 26 no han traído consigo grandes sorpresas en su análisis global. El Partido Popular se ha consagrado como primera fuerza, esta vez legitimando los resultados incluso a una figura tan debatida y cuestionada como la del presidente del partido, Mariano Rajoy. El PSOE, contra muchos pronósticos y tras una gran movilización alarmista de los medios de comunicación, ha sabido asegurarse como segunda fuerza en las que, quizás, han sido sus elecciones más difíciles. Unidos Podemos sí ha llamado la atención con sus resultados; no por su tercer puesto, que al fin y al cabo, es el que les correspondía a tenor de la tradición política, sino por su caída ante unas expectativas que les llevaron a soñar con la presidencia del gobierno. Ciudadanos ha sabido mantener a sus votantes y, con su caída de escaños, ha demostrado que el sistema es el verdugo de los partidos que aspiran a encontrar un lugar determinante en el Congreso de los Diputados.

Sin embargo, y sin querer hacer un análisis interno más extenso, es interesante tener en cuenta la incidencia de determinados acontecimientos internacionales en la sociología del voto.

El miedo ha sido el hilo conductor de la campaña electoral. Los medios de comunicación han demostrado, una vez más, que son la mano invisible del sistema; incitando a votar determinadas candidaturas contribuyendo al alarmismo social. En definitiva, han alentado al voto útil. Constantes son las alusiones a Venezuela o Grecia en los debates que se daban en los meses pre- electorales; y evidente ha sido el eco que la opinión pública ha dado de estas alusiones. Sin embargo, ha habido un hecho clave que ha llevado a muchos partidarios de la abstención a decidirse, definitivamente, por votar: el BREXIT.

Pero, no es la primera vez que una acción exterior mueve los hilos del votante español. La guerra de Iraq, secundada por el gobierno de José María Aznar, creó una corriente- el famoso NO a la guerra- que movilizó a la izquierda en torno al candidato socialista del momento- José Luis Rodríguez Zapatero.

En esta campaña del miedo, el BREXIT ha evidenciado lo oportuno que puede llegar a ser un referéndum. Además, a tenor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, muchos son los que han visto en este contexto una oportunidad para España, que necesariamente ha de estar respaldada por la estabilidad política de nuestro país y por el apoyo de medidas económicas y fiscales que garanticen la efectividad de inversión extranjera. A tenor del BREXIT, cuyos resultados han sido víctimas de los acontecimientos relacionados con la inmigración, cabe nombrar también en este análisis la percepción de los flujos de refugiados en la sociedad española. Aunque España no presenta en sus principales partidos políticos tintes xenófobos, cabe hablar de fronteras, las cuales no son defendidas por todos, y son elemento importante en la contención de flujos que sobrepasan las tasas impuestas por las instituciones europeas.

No ha extrañado, por tanto, a quienes valoran la incidencia de la política exterior en la política interna, las visitas a Venezuela de algún que otro candidato, o de antiguos líderes políticos. Del mismo modo que no nos alarma escuchar a los candidatos citar a otros países en sus mítines para que sirvan de ejemplo. Continuas son las referencias a la educación finesa, a la unidad nacional francesa o al desarrollo económico y social de los países del norte de Europa.

Por último, cabe decir que unido a este análisis de condicionantes externos al voto español, hay que analizar también la pirámide de población que se rige en la sociedad española. En un contexto en el que la tasa de mortalidad ha superado a la de natalidad, España debe entender sus resultados como una respuesta a la media de edad de la población que se hace eco en las urnas. Incluso, la incidencia de los acontecimientos internacionales ya mencionados varía a partir de la edad en la que la misma se produzca.

En definitiva, en términos globales los resultados electorales no han supuesto una gran novedad pero, desmenuzando los mismos, pueden señalarse condicionantes externos que afectan al votante. El comportamiento del sujeto que activamente se hace eco en las urnas no depende, únicamente, de concepciones demográficas. En efecto, la situación exterior, aunque no siempre de manera directa, influye en las decisiones de la población. Y es que en un mundo interdependiente, no podemos dar de espalda a la acción exterior, aunque de nuestras elecciones se trate.


14506598510861The results of the last elections, which was celebrated on Sunday 26th, have not brought big surprises . “Partido Popular” has established itself as first force. This time the results have legitimated even a figure that has been discussed and questioned: Mariano Rajoy. PSOE, against many odds and after a great alarmist mobilization of the mass media, has been able to be the second force on, perhaps, its most difficult elections. “Unidos Podemos” has attracted attention with their results; it is not for its third place that after all is its fair share under the Spanish political tradition, but by its fail to gain the presidency of the government. “Ciudadanos” has been able to keep its voters and, with the fall of seats, it has shown that the system is the executioner of the parties that aspire to find a key place in the Congress.

Not wanting to do a more extensive internal analysis, it is interesting to consider the impact of certain international developments in the sociology of the vote. The media have shown, once again, thay they are the invisible hand of the system: they have prompted to vote certain candidates and they have contributed to social alarmism. In short, they have encouraged the useful vote. Allusions to Venezuela or Greece have been constants in the debates that took place in the pre- election months. The public opinions ‘echo has been evident around these allusions. However, there have been a key fact that has led many supporters of abstention to decide definitely for voting: the BREXIT. But it is not the first time that an external action moves the threads of the Spanish voter. The war in Iraq, which was supported by the government of José María Aznar, created a current- the famous NO to war- that mobilized the left-wings around the Socialist candidate, Jose Luis Rodriguez Zapatero.

In this campaign of fear, BREXIT has shown the inopportune that can become a referendum. In addition, according to the output of the United Kingdom of the European Union, there are many who have seen in this context an opportunity for Spain, which it must necessarily be backed by political stability of our country and for the support of economic and fiscal measures to ensure the effectiveness of foreign investment. Under BREXIT, whose results have been cause of events linked to immigration, it is also appoint in this analysis the perception of flows of refugees in Spanish society. Although Spain has no major political parties in their xenophobic dyes we can speak of borders, which are not defended by all, and they are important to contain flows that exceed the fees imposed by the European institutions.

Therefore, it has not surprised to assess the impact of foreign policy on domestic policy some actuations like visits to Venezuela. Just as not alarm us to hear the candidates cite other countries in their meetings to set an example. Throughout the campaign, candidates have made many allusions to various topics: Finnish education, the French national unity or social and economic development of the countries of northern Europe are examples about that. Attached to this analysis of external factors to the Spanish vote, we must also analyse the population pyramid governed in Spanish society. In a context in which the death rate exceeded the birth rate, Spain must understand their results as a response to the average age of the population that is echoed in the polls. Even the incidence of the aforementioned international events ranges from the age at which it occurs.

In short, in the overall context the election results have not been a great novelty but, if the results are dissected, we can point external factors that affect voter. The behaviour of the subject that actively echoes in the polls, does not depend solely on demographic concepts. Indeed, the external situation, although not always directly influences the decisions of the population. In an interdependent world, we cannot give back to the external action, but our choices are concerned.

PATRICIA JURADO DE LA SANTA

 

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