EL FUTURO DE BRASIL TRAS LA DESTITUCIÓN DE ROUSSEFF/ Brazil’s future after Rousseff

01Brazil-web1-master1050El pasado 31 de agosto se dio por concluido el proceso del impeachment en Brasil que se inició el 2 de diciembre de 2015 y ha supuesto la destitución de Dilma Rousseff tras cinco años y medio como Presidenta. Este proceso ha llevado a un juicio político que comenzó con la denuncia de tres juristas ante la Cámara de los Diputados con la acusación a Rousseff por “crímenes de responsabilidad” ante la violación de la ley presupuestaria durante su mandato. Pese a su vinculación en casos de corrupción como el sonado Petrobras, la condena se debió únicamente a asuntos fiscales, incluido el que Rousseff dictase tres decretos que alteraron los presupuestos sin autorización previa del Congreso atentando así contrala ley de Responsabilidad Fiscal y la misma Constitución. El informe presentado por el diputado Jovair Arantes y la aceptación de la denuncia por parte de Eduardo Cunha, quien fuera Presidente de la Cámara de los Diputados hasta ser investigado por corrupción, llevó a un proceso en el que la opinión pública del país ha quedado dividida entre aquellos que apoyan el juicio y aquellos que lo consideran un golpe de Estado contra la Presidenta y la misma democracia. El 17 de abril la Cámara votó con 357 a favor, 137 en contra y 7 abstenciones para apoyar el juicio a Rousseff y el 12 de mayo el Senado decidió lo mismo con 55 votos a favor y 22 en contra. Tal decisión llevó a Rousseff a ser apartada del gobierno durante 180 días que durase la investigación y, tras la decisión final del Senado de destituir a ésta el pasado miércoles (con 61 votos a favor y 20 en contra), al vicepresidente Michel Temer a asumir la presidencia hasta 2018 de acuerdo con la que hubiese sido la fecha del fin de la legislatura de Rousseff.
Ahora la cuestión es cuál será el futuro de Brasil tras 13 años consecutivos en los que el Partido de los Trabajadores ha estado en el Gobierno desde el ascenso a la Presidencia de Lula da Silva en 2003. Dado el panorama económico en el que se encuentra Brasil en el momento, Michel Temer, quien además es el presidente del Partido del Movimiento Democrático de Brasil, ha anunciado que es hora de que Brasil deje a un lado las ideologías y “los intereses del partido” para lograr el crecimiento del país. De acuerdo con el nuevo Presidente, Brasil debería alzarse como el hegemón regional que es y fomentar las relaciones comerciales con todo el continente afín de salir de una de las peores crisis económicas que ha asolado al país. Ello ha provocado un profundo rechazo en Ecuador, Bolivia y Venezuela, cuyo descontento con la destitución de Rousseff ha llevado a la retirada de sus embajadores. Lo cierto es que el proceso ha causado una enorme división no sólo en las relaciones políticas del continente sino también en la sociedad civil brasileña, cuyas protestas se han prolongado a lo largo del año tanto a favor como en contra del juicio político.
La destitución de Rousseff ha tenido innumerables implicaciones dentro del país, poniendo de manifiesto la corrupción de la clase política y las malas prácticas en la gestión del Gobierno, cuyas irregularidades han llevado a una situación crítica. No obstante, determinados sectores de la sociedad alegan que Rousseff fue reelegida aún cuando el Tribunal de Cuentas rechazase las cuentas de su administración en 2014, lo que demuestra su apoyo, y que ante esto únicamente el pueblo es dueño de realizar un juicio político como tal a través del proceso electoral. El impeachment, por otro lado, ha significado un método de rendición de cuentas ante la eliminación total del papel del Congreso en la autorización de los gastos del Estado y para muchos es un síntoma de responsabilidad política. Sea como fuere, la destitución de Rousseff y la caída del Partido de los Trabajadores supondrá un cambio traumático en el país que, no olvidemos, tendrá que reorganizarse por completo al tratarse de un régimen presidencialista en el que la actuación de la Presidenta ha marcado el devenir de Brasil en estos últimos años.


brazils-rousseff-says-future-of-brazil-at-stake-in-senate-trialOn 31 August the process of impeachment in Brazil that started on 2 December 2015 was concluded, involving the removal of Dilma Rousseff after five and a half years as President. This process has led to a political trial that began with the complaint by three lawyers before the Chamber of Deputies with Rousseff’s accusation for “crimes of responsibility” for the violation of the budget law during her tenure. Despite her links to the notorious corruption case of Petrobras, the sentence was due solely to tax matters, including that Rousseff dictated three decrees which altered the budget without prior approval of Congress and attempted against the Fiscal Responsibility Law and the Constitution. The report presented by Deputy Jovair Arantes and the acceptance of the complaint by Eduardo Cunha, who had been the President of the Chamber of Deputies until he was investigated for corruption, led to a process in which public opinion in the country has been divided between those who support the trial and those who consider it a coup against the President and democracy itself. On April 17 the House voted 357 in favor, 137 against and 7 abstentions to support the trial against Rousseff and on May 12 the Senate decided the same with 55 votes in favor and 22 against. This decision led Rousseff to be away from the government for 180 days during which the investigation was carried out and after the final decision of the Senate to dismiss her this Wednesday (with 61 votes in favor and 20 against), Vice President Michel Temer is the one to take the presidency until 2018, according to the date of what would have been the end of Rousseff’s legislature.

Now the question is what would be the future of Brazil after 13 consecutive years in which the Workers Party has been in government since the rise to the presidency of Lula da Silva in 2003. Given the economic crisis in which the country is merged, Michel Temer, who is also the chairman of the Democratic Movement party of Brazil, has announced that it is time for Brazil to set aside ideologies and “the interests of the party” to achieve growth. According to the new president, Brazil should rise as the regional hegemon it is and promote trade relations with all the related continent in order to put an end to the worst economic crisis that has plagued the country. This has led to a profound rejection in Ecuador, Bolivia and Venezuela, whose discontent with Rousseff’s ouster has led to the withdrawal of their ambassadors. The truth is that the process has caused a huge division not only in political relations on the continent but also in the Brazilian civil society, whose protests have been ongoing throughout the year both for and against the impeachment.

Rousseff’s ouster has had many implications within the country, highlighting the corruption of the political class and poor management practices in government, whose irregularities have led to a critical situation. However, certain sectors of society claim that Rousseff was reelected even when the Court of Auditors rejected the accounts of her administration in 2014, demonstrating their support, and that in this what shows that only the people own impeach as such through the electoral process. Impeachment, on the other hand, has meant a method of accountability to the total elimination of the role of Congress in authorizing state expenditures and for many it is a symptom of political responsibility. Anyway, the removal of Rousseff and the fall of the Workers Party will be a traumatic change in the country as, we should not forget, it will have to be reorganized completely for it is a presidential system in which the performance of the President has set the future of Brazil in recent years.

ALICIA PÉREZ GUIJARRO

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