ACUERDOS ENTRE ÁFRICA Y LA UNIÓN EUROPEA: ARMA DE DOBLE FILO/ Agreements between Africa and the European Union: A double-edged sword

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Fuente: Miguel Pérez Paque (EFE)

Las relaciones entre la Unión Europea y algunos países del continente africano se han acercado esta semana. Tras un proceso de diálogo y negociación, la diplomacia europea ha conseguido establecer acuerdos bilaterales con cinco países caracterizados por su condición de “país de paso” en la ruta de la migración ilegal que asedia a Europa.

Estos acuerdos, basados en incentivos (o chantajes) recuerdan a los que tuvo que desarrollar España hace ya una década cuando la inmigración amenazaba las costas españolas pero Europa prefería mirar hacia otro lado.

En efecto, Nigeria, Níger, Senegal, Malí y Etiopía son los nuevos socios europeos en materia de migración. Por el control de sus respectivas fronteras, y por la recepción de los migrantes “devueltos”, estos cinco países serán premiados con un programa de inversión cuyo fondo fiduciario cuenta, hasta hoy, con 900 millones de euros. Un premio que, de seguir la estela de los proyectos similares desarrollados con anterioridad, contribuirá al enriquecimiento de los respectivos gobiernos, y no a la educación o al desarrollo de las zonas más desfavorecidas del país.

El temor europeo a la llegada de flujos masivos que desestabilizarían el estado de bienestar del que gozan, en teoría, los estados miembros, ha acelerado la consecución de estos acuerdos. Sin embargo, las carencias en los mismos evidencian que el fin último de estos acuerdos no es sino tener un “socio” al que enviar a quienes llegan a Europa.

De estos cinco países solo uno, Senegal, es realmente emisor de la migración que llega a Europa. Ni Nigeria, ni Níger, ni Malí ni Etiopía son estados de origen de los inmigrantes. La implicación de estos países en la inmigración irregular responde a su pertenencia a las rutas de tráficos que utilizan las redes de crimen organizado que, en la mayor parte de los casos, organizan el viaje que harán estas personas para llegar a países como España, Italia o Grecia. Destacan en los acuerdos la ausencia de Libia, país del que zarpan más de la mitad de los inmigrantes que llegan a las costas europeas.

Por su parte, el control de las fronteras exigido a los países con los que se ha establecido acuerdo responde más a una persecución de terroristas que a un control efectivo de la inmigración. En primer lugar, Nigeria, Níger y Malí se caracterizan por la porosidad de sus fronteras y la conexión que existe entre grupúsculos autóctonos que desarrollan actividades ilícitas e incluso terroristas, como Boko Haram o Ansar Dine, con los principales grupos terroristas que amenazan la seguridad europea, como Estado Islámico o Al- Qaeda.

Por último, que Etiopía forme parte de estos cinco países responde más a cuestiones políticas, que a intereses destinados a materia de migración o terrorismo. El contexto etíope de los últimos días ha acelerado la implicación del país en acuerdos con Europa, propiciando así un “lavado de imagen” que impida que sus acciones y cargas policiales tengan represalias por parte de uno de sus principales fondos económicos: la Unión Europea.

En definitiva, los acuerdos responden a dos intereses: dejan a la Unión Europea la opción de la “devolución” en cinco países, y se refuerza el control fronterizo de los países que contienen campos de entrenamiento de pequeños grupos que responden ante las principales amenazas de Europa. Sin embargo, el “efecto boomerang” de este acuerdo traerá consecuencias negativas a medio y largo plazo: el enriquecimiento de quienes están en el poder y la mala canalización de los fondos de ayuda europeos es un arma que tomarán los autóctonos, motivando la inestabilidad, tal y como ha pasado de forma cíclica tras las descolonizaciones de los años sesenta.


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Axel Schmidt (REUTERS)

 

Relations between the European Union and some African countries have approached this week. After a process of dialogue and negotiation, European diplomacy has managed to establish bilateral agreements with five countries that are characterized by their status as “transit country” on the route of illegal migration which plague Europe.

These agreements based on incentives (or bribes) recall that Spain had to develop a decade ago when immigration threatened the Spanish coast but Europe preferred to look away.

Indeed, Nigeria, Niger, Senegal, Mali and Ethiopia are the new European partners on migration. By control of their respective borders, and by receiving the “returned” migrants, these five countries will be awarded with an investment program whose trust fund account, to this day, with 900 million euros. The prize, to follow the wake of similar projects developed previously, contribute to the enrichment of the respective governments, not to education or the development of the poorest areas of the country.

European fear of the arrival of massive flows that destabilize the welfare state enjoyed in theory, member states, has accelerated the achievement of these agreements. However, gaps in the same show that the ultimate purpose of these agreements is not but have a “partner” that send to those who come to Europe.

Of these five countries only one, Senegal, is really issuer of migration into Europe. Neither Nigeria nor Niger nor Mali nor Ethiopia are states of origin of immigrants. The involvement of these countries in irregular immigration responds to their membership routes traffic using the networks of organized crime which, in most cases, arranged the trip that will make these people to come to countries like Spain, Italy or Greece. Include in the agreements the absence of Libya, which set sail more than half of the immigrants that arrive on European shores.

Meanwhile, the border control required of countries with which agreement has been established is more a pursuit of terrorists that an effective immigration control. First, Nigeria, Niger and Mali are characterized by the porosity of its borders and the connection between indigenous groups that carry out illegal and even terrorist activities, as Boko Haram and Ansar Dine, with major terrorist groups that threaten European security as Islamic State or al-Qaeda.

Finally, that Ethiopia is part of the five countries responds more to political issues that interest intended to migration or terrorism. The Ethiopian context of recent days has accelerated the involvement of the country in agreements with Europe. It has fostered a whitewash” that prevents their actions and police charges have retaliated by one of its main economic funds: the European Union.

In short, the agreements serve two interests: they leave the European Union the option of the “return” in five countries, and border control in countries that contain fields of training small groups responding to the major threats is reinforced Europe. However, the “boomerang effect” of this agreement will bring negative medium- and long-term consequences: the enrichment of those in power and poor channeling of funds from European aid is a weapon that take indigenous, encouraging instability, as it has happened cyclically after decolonization in the sixties.

PATRICIA JURADO DE LA SANTA

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