LOS FULANI Y LA MORTALIDAD AFRICANA/ African Fulani and Mortality

Mali Fe_©Desjeux, TraversŽe des bÏufs ˆ DiafarabŽHasta el incremento de la actividad de Boko Haram en África, los fulani eran considerados el grupo africano más mortífero. Según datos del Índice Global de Terrorismo, entre 2010 y 2013, los fulani mataron a más de 80 personas anualmente por ataques.  En 2014 la cifra aumentó a 1.229 en 154 ataques. En la actualidad, según este Índice, se considera el cuarto grupo más mortal del planeta, por detrás de Boko Haram, el Estado Islámico y los Talibanes, y superando a Al Shabaab y Al Qaeda del Magreb Islámico, popularmente más conocidos.

Los fulani son el grupo étnico de tradición nómada más grande de África. Dedicados al pastoreo, las facciones militares fulani se han visto inmersas en conflictos con comunidades agrícolas del continente africano, principalmente en la zona del Sahel y África Occidental. El pueblo fula vive de manera oficial en siete países. Sin embargo, nuevos grupúsculos derivados de la gran etnia se han asentado en países como Sudán del Sur y República Centro Africana, provocando también enfrentamientos de este tipo.

Aunque las acciones violenta fulani pasan desapercibidas para la Comunidad Internacional, estas siguen un modus operandi concreto, que ha provocado que numerosos países miembros de la Unión Africana los considere un grupo terrorista propiamente dicho, impidiendo así que ciudadanos de esta etnia puedan, en muchos casos, asentarse en territorios ajenos a los controlados por el grupo. Sin embargo, cabe matizar que los fulani cuentan con 20 millones de componentes y que no todos conforman milicias violentas.

A partir del mes de febrero, la actividad violenta fulani comienza a desarrollarse. Dedicados al pastoreo, los miembros del grupo étnico se ven obligados a acompañar al ganado por territorios pertenecientes a otros grupos étnicos, cuyas actividades son de carácter agrícola. Las tierras de los agricultores son más fértiles y, en estos meses, proporcionan la alimentación que el ganado necesita. Los fulani proceden de zonas más secas, y a su llegada a territorios fértiles permiten que su ganado paste en tierras ajenas. Este es el inicio del estallido de importantes conflictos interétnicos cuyo saldo responde al destrozo de pueblos y la muerte de, principalmente, los líderes tribales de las comunas arrasadas.

Si bien en los últimos años la actividad armada fulani se ha recrudecido, tradicionalmente los ataques se perpetraban exclusivamente mediante la quema de poblados y tierras, en respuesta del envenenamiento que los agricultores llevaban a cabo sobre el ganado. En efecto, la llegada fulani es de sobra conocida para los pueblos agrícolas asentados en países como Nigeria, Camerún, Malí, Níger, Senegal, Gambia y Burkina Faso. Ante esta, las zonas agrarias se preparan, y muchos propietarios de tierras cultivadas envenenan sus plantaciones para ahuyentar al pueblo nómada. Sin embargo, desde la distribución masiva de armamento procedente de Libia que se desarrolla por la zona del Sahel, los fulani han intensificado su acción violenta mediante el uso de armas.

Cabe destacar que los fulani actúan contra poblaciones agrícolas, y no a nivel global, o contra poblaciones indiscriminadas, lo que aumenta la consideración de grupo mortífero en detrimento de otros movimientos como el Estado Islámico, cuyo ámbito de actuación es mundial.

En las últimas semanas, el estado de Kaduna, en Nigeria, ha sido el más afectado por la acción fulani. Sin embargo, la expansión fulani se expandirá en los próximos días por otros estados nigerianos del noreste y centro del país. En Malí, desde principios de febrero también están teniendo lugar enfrentamientos entre fulani y otros grupos étnicos como los bambara por este motivo. Este conflicto maliense se desarrolla en el centro del país, a 300 kilómetros al noreste de Bamako.

La situación étnica en estos países es un elemento esencial para la estabilidad de los mismos. Los enfrentamientos interétnicos condicionan la evolución de poblaciones que, en detrimento de los gobiernos, son consideradas marginadas. Esta situación, en muchos casos, es utilizada por grupos yihadistas, tales como Boko Haram o AQMI que, aprovechando el estado de los poblados atacados, así como el desabastecimiento de determinadas zonas afectadas por enfrentamientos entre grupos, captan a jóvenes y los envían a campos de entrenamiento de la zona.

Pero, además de los fulani, existen otros grupos étnicos minoritarios que actúan como este gran grupo, causando muertes en sus comunidades. En Sudán del Sur  y en República Centroafricana, se han reportado casos de enfrentamientos que siguen el mismo modus operandi que los fulani, pero cuyos lazos étnicos no tienen nada que ver. Esta imitación podría producirse por previas conexiones entre miembros fulani y otros miembros de grupos étnicos de estos países. La participación de jóvenes africanos en guerrillas de distintos países con el objetivo común de derrotar a los “colonos” o a quienes interrumpen las actividades tradicionales facilita la propagación de prácticas hasta ahora relegadas a la etnia fulani.

En definitiva, durante esta época del año pueden entretejerse los conflictos étnicos que debiliten distintos países africanos, siendo esta la antesala de los enfrentamientos que se producen a lo largo del año, provocando que el continente africano se debilite, en detrimento de los esfuerzos democratizadores que, cada vez más, se están llevando a cabo.


Until the increase in Boko Haram’s activity in Africa, the Fulani were considered the most deadly African group. According to the Global Terrorism Index, between 2010 and 2013, Fulani killed more than 80 people annually from attacks. In 2014 the figure increased to 1,229 in 154 attacks. At present, according to this Index, it is considered the fourth most deadly group on the planet, behind Boko Haram, the Islamic State and the Taliban, and surpassing al-Shabaab and Al Qaeda of the Islamic Maghreb, that are popularly known.

The Fulani are the largest nomadic ethnic group in Africa. Dedicated to grazing, Fulani military factions have been plunged into conflict with farming communities in the African continent, mainly in the Sahel and West Africa. The Fula people live officially in seven countries. However, new ethnic minority groups have settled in countries such as South Sudan and the Central African Republic, leading to clashes of this kind.

Although the Falani´s violent actions are unnoticed by the International Community, they follow a concrete modus operandi, which has caused many African Union member countries to consider them as a terrorist group as such, thus preventing citizens of this ethnic group from being able, in many cases , settle in territories outside those controlled by the group. However, it should be noted that the Fulani have 20 million members and that not all form violent militias.

From the month of February, the violent activity Fulani begins to develop. Dedicated to grazing, members of the ethnic group are forced to accompany livestock by territories belonging to other ethnic groups, whose activities are agricultural. Farmers’ lands are more fertile and, in these months, provide the food that livestock need. Fulani come from drier areas, and upon their arrival in fertile territories allow their cattle to graze on foreign lands. This is the beginning of the outbreak of important interethnic conflicts whose balance is due to the destruction of towns and the death of, mainly, the tribal leaders of the devastated communes.

Although Fulani armed activity has intensified in recent years, attacks have traditionally been perpetrated exclusively by burning villages and lands in response to the poisoning of livestock by farmers. In fact, the Fulani arrival is well known for the agricultural peoples settled in countries like Nigeria, Cameroon, Mali, Niger, Senegal, Gambia and Burkina Faso. Before this, agrarian zones are prepared, and many owners of cultivated lands poison their plantations to drive away the nomadic people. However, since the massive distribution of armaments from Libya in the Sahel area, the Fulani have intensified their violent action through the use of weapons.

It should be noted that the Fulani act against agricultural populations, not globally, or against indiscriminate populations, which increases the consideration of a deadly group to the detriment of other movements such as the Islamic State, whose sphere of action is worldwide.

In recent weeks, the state of Kaduna in Nigeria has been hit hardest by Fulani action. However, Fulani expansion will expand in the coming days by other Nigerian states in the northeast and centre of the country. In Mali, confrontations between Fulani and other ethnic groups such as the Bambara for this reason are also taking place since early February. This Malian conflict takes place in the centre of the country, 300 kilometres northeast of Bamako.

The ethnic situation in these countries is an essential element for their stability. Inter-ethnic confrontations condition the evolution of populations that, to the detriment of governments, are considered marginalized. This situation is in many cases used by jihadist groups such as Boko Haram or AQMI which, taking advantage of the state of the villages under attack, as well as the lack of supply of certain areas affected by clashes between groups, capture young people and send them to camps Of training the area.

But, in addition to the Fulani, there are other minority ethnic groups that act like this large group, causing deaths in their communities. In South Sudan and the Central African Republic, there have been reports of clashes that follow the same modus operandi as the Fulani, but whose ethnic ties have nothing to do with it. This imitation could be produced by previous connections between Fulani members and other members of ethnic groups in these countries. The participation of young Africans in guerrillas from different countries with the common goal of defeating the “settlers” or those who interrupt traditional activities facilitates the propagation of practices hitherto relegated to the Fulani ethnic group.

In short, during this time of year, ethnic conflicts that weaken different African countries may be intertwined. This is the prelude to the confrontations that occur throughout the year, causing the African continent to weaken, to the detriment of the democratizing efforts that, increasingly, are taking place.

PATRICIA JURADO DE LA SANTA

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