ACERCAMIENTO ESTRATÉGICO ENTRE ISRAEL Y LOS PAÍSES DEL GOLFO/ The strategic approximation between Israel and the Gulf States

58a49055c46188434e8b4582
U.S. President Donald Trump  and Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu © Carlos Barria / Reuters

Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)- a excepción de Arabia Saudí- intentaron en febrero de este año un acercamiento con la república islámica después de que Arabia Saudita y Bahrein cortaran las relaciones diplomáticas con Irán en enero de 2016, tras las manifestaciones que provocaron el incendio de la embajada saudita en Teherán. Mientras que Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos retiraron a sus enviados en una muestra de solidaridad con Riad, Omán sólo expresó su pesar por el ataque.

El objetivo de este acercamiento era “la cooperación con los Estados vecinos” siendo esta “una de las prioridades de Irán” y que todos deben “tener en cuenta el peligro de los enemigos comunes”, como el terrorismo yihadista, comentó Rouhani, según la Agencia de Noticias de la República Islámica (IRNA).

Sin embargo, meses después, el diario americano The Wall Street Journal publicó que los Países del Golfo estarían dispuestos a mejorar y revisar sus relaciones con Israel para relanzar el proceso de paz en una zona tan desbastada como Oriente Medio.

El principal escollo que se presenta a la hora de afianzar las relaciones de Israel con las monarquías petroleras es el enquistado conflicto israelí- palestino. Según el Wall Street Jorunal, las naciones del Golfo están dispuestas a establecer vínculos con Israel en sus redes de telecomunicaciones y permitir el sobrevuelo de aviones israelíes, así como el levantamiento de algunas restricciones comerciales. A cambio de ello, piden al Gobierno de Benjamín Netanyahu gestos de apertura hacia los palestinos, que podrían incluir el cese en la construcción de asentamientos israelíes en ciertas áreas de Cisjordania y liberar el comercio con la franja de Gaza.

El nuevo presidente Trump, declaró repetidamente que para él es “muy importante solucionar el conflicto”. Y su primer viaje internacional parece confirmar dicha voluntad. Esto podría suponer una nueva puerta de esperanza para su resolución. En la rueda de prensa que concedió el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu junto con Trump, este último le recordó la necesidad de hacer concesiones en aras del a paz, y le solicitó, en términos muy diplomáticos, que detenga la construcción de asentamientos. Además, y en contra de lo que se ha difundido, Trump no desechó la solución de dos Estados.

El mismo Netanyahu planteó de manera diáfana sus dos exigencias: reconocimiento de Israel como estado judío y mantener la seguridad en la frontera con Jordania, ninguna de la cuales es, a priori, incompatible con un futuro Estado palestino. La cuestión de la capitalidad compartida entre ambos estados en Jerusalen, sigue siendo el problema más complejo de resolver.

El escenario regional creado desde la irrupción de la Primavera Árabe, la guerra civil en Siria, el expansionismo iraní en tierras árabes, la extensa cooperación en seguridad existente entre Israel y países de la región y la iniciativa de paz de la Liga Árabe, podrían estar creando una “tormenta perfecta” para conseguir un proceso de paz exitoso entre Israel y Palestina, el cual únicamente puede estar sustentado sobre la solución de dos Estados.

Esta voluntad israelí de mejorar la situación actual y de lograr la solución definitiva del conflicto la podemos ver reflejada en el fin de la huelga de hambre, tras 40 días y llevada a cabo por un millar de presos palestinos en cárceles israelíes, al llegar esta madrugada a un acuerdo con las autoridades israelíes sobre algunas condiciones que exigían.

Aunque también podría verse este acercamiento desde otra perspectiva: la del “enemigo común”. Los estados del Golfo comparten con el gobierno de Netanyahu su preocupación sobre Irán y el autodenominado Estado Islámico. Y este acercamiento ha permitido a Trump preparar una estrategia orientada a iniciar un proceso de paz, en el que el objetivo principal es alcanzar un statu quo de diálogo entre israelíes y palestinos.

Pero el real y principal problema de la región no sería tanto el conflicto entre palestinos e israelíes, sino más bien la creciente presencia de Irán. En repetidas ocasiones, Israel ha acusado al país persa de desestabilizar a los vecinos mediante el contrabando de armas y dinero. “Irán es el principal patrocinador del terrorismo mundial”, consideró el fundador del partido ultranacionalista Nuestra Casa Israel.

El reiterado apoyo que ha expresado Irán a Hamas (el último tras la elección del nuevo líder de Hamas, Ismail Haniya) y a Hezbollah (con el cual, junto a Rusia, instalaron un comando conjunto en apoyo al presidente sirio) y la posibilidad de que la república islámica disponga en un medio plazo de armamento nuclear, podría haber generado desazón en el estado judío, el cual se ha visto además atemorizado por el acercamiento entre las nuevas autoridades de Egipto y Hamas, pudiendo empeorar la situación en sus fronteras. Las encuestas muestran que hoy en día más del 50% de los egipcios se pronuncian por anular el tratado de paz con el país judío.

Por tanto, Israel habría aprovechado esta aproximación para la creación del frente anti Iraní. Un frente que estaría muy apoyado por el régimen saudí, el cual comenzó una guerra de palabras contra Irán, en el que ambas potencias se amenazaron mutuamente de su destrucción.

Por tanto, con la llegada de Trump, se empieza a ver cada vez más viable la solución del conflicto israelí-palestino. Pero esto, paradójicamente, ha supuesto un aumento de las tensiones entre las potencias de Oriente Medio, las cuales evitarían la guerra directa entre ambas naciones mediante una serie de conflictos indirectos en países como Siria, Irak o Yemen para debilitar al enemigo, dificultando mucho más la creación de un gobierno estable y, por consiguiente, la estabilidad regional.

En los años 70 y 80 del pasado siglo, Estados Unidos y la Unión Soviética, emplearon esta táctica de pelear en “el patio trasero”, usando como escenarios del conflicto general países como Zimbabue, Mozambique, Namibia o Angola (donde Cuba, pagado por Moscú, llegó a tener 30.000 soldados apoyando el régimen marxista de José Eduardo dos Santos). Los resultados son conocidos: miles de muertos, países inviables y un enorme coste para ambos contendientes, a cambio de prácticamente ninguna ventaja. A día de hoy, existe una alta probabilidad de que sea este el escenario que le depara a Oriente Medio. Mucho tienen que cambiar las tornas para que no se vuelva a repetir lo ya vivido hace 37 años.


1495483805_070887_1495557053_noticia_fotograma
Donald Trump and the president of the Palestinian Authority, Mahmoud Abbas, on Tuesday in Bethlehem. THOMAS COEX (AFP)

The countries of the Gulf Cooperation Council (GCC) – with the exception of Saudi Arabia, tried, in February of this year, an approach with the Islamic Republic after Saudi Arabia and Bahrain were cutting the diplomatic relations with Iran in January of 2016, after the manifestations that provoked the fire of Saudi embassy in Teheran. While Kuwait, Qatar, and the United Arab Emirates withdrew his envoys in a sample of solidarity with Riyadh, Oman only expressed his sorrow for the assault.

The aim of this approximation was “the cooperation with the neighboring States” being this “one of the priorities of Iran” and that they all have to “bear in mind the danger of the common enemies “, as the terrorism yihadista, commented Rouhani, according to the Agency of News of the Islamic Republic (IRNA).

Nevertheless, moths later, the daily American The Wall Street Journal published that the Gulf States would be ready to improve and check his relations with Israel to re-throw the process of peace in a zone so refined as Middle East.

The principal obstacle that it presents at the moment of guaranteeing Israel’s relations with the petroleum monarchies is the sealed off Israeli conflict – Palestinian. According to the Wall Street Journal, the Gulf nations are ready to establish links with Israel in his nets of telecommunications and allow the overflight of Israeli aircraft, as well as the raising of some commercial restrictions. In exchange for it, they ask to the Government of Benjamin Netanyahu gestures of opening towards the Palestinians, who might include the cessation in the construction of Israeli accessions in certain areas of West Bank and liberate the trade with the Gaza strip.

The new president Trump declared repeatedly that for him is “very important to solve the conflict”. And in his first international trip seems to confirm the above mentioned will. This could suppose a new door of hope for his resolution. In the press conference that there granted the prime minister of Israel, Benjamin Netanyahu, together with Trump, this one remained the need to do concessions in altars of to peace, and requested him, in very diplomatic terms, that stop the construction of accessions. In addition, and in opposition to what has spread, Trump did not reject the solution of two States.

The same Netanyahu raised in a diaphanous way his two requirements: the recognition of Israel as a Jewish State and to support the safety in the border with Jordan, none of which is, a priori, incompatible with a future Palestinian State. The question of the capital shared between both States in Jerusalem, continues being the most complex problem of resolving.

The regional stage created sine the irruption of the Arab spring, the civil war of Syria, the Iranian expansionism in Arabic lands, the extensive cooperation in safety between Israel and countries of the region and the initiative of peace of the Arabic League, they might be creating a “perfect storm” to obtain a successful process of peace between Israel and Palestine, which only can be sustained on the solution of two States.

This volition of Israel to improve the current situation and to achieve the definitive solution of the conflict can been seen reflected in the end of the hunger strike, after 40 days and carried out by a thousand of Palestinian prisoners in Israeli jails, when this dawn comes to an agreement with the Israeli authorities on some conditions that they were demanding.

Thought also this approach might see since other perspective: that of the “common enemy”. The States of the Gulf share with the government of Netanyahu his worry on Iran and the Islamic State. And this approximation has allowed to Trump to prepare a strategy orientated to initiating a process of peace, in that the principal aim is to reach a status quo of dialog between Israelis and Palestinians.

But the real and principal problem of the region would not be so much the conflict between Palestinians and Israelis, but rather the increasing presence of Iran. In repeated occasions, Israel has accused to the Persian country of destabilizing the neighbors by means of the smuggling of weapon and money. “Iran is the principal sponsor of the world terrorism”, considered the founder of the party an ultranationalist Our Home Israel.

The repeated support that has expressed Iran so much to Hamas (the last one after the choice of the new leader of Hamas, Ismail Haniya) as to Hezbollah (with which, close to Russia, they installed a joint command in support to the Syrian president) and the possibility that the Islamic republic has in a medium term of nuclear armament, it might have generated unease in the Jewish State, which has met in addition frightened by the approximation between the new authorities of Egypt and Hamas, being able to worsen the situation in his borders. The surveys show that nowadays more than 50 % of the Egyptians pronounce themselves for annulling the agreement of peace with the Jewish country.

Therefore, Israel would have taken advantage of this approximation for the creation of the front anti Iranian. A front that would be very supported by the Saudi regime, which began a war of words against Iran, in which both powers were threatened mutually of his destruction.

Therefore, with the arrival of Trump, starts seeing increasingly viable the solution of the Israeli-Palestinian conflict. But this, paradoxically, has supposed an increase of the tensions between the powers of Middle East, which would avoid the direct war between both nations, by means of a series of indirect conflicts in countries as Syria, Iraq or Yemen, to debilitate the enemy, impeding much more the creation of a stable and, government consequently, the regional stability.

In the 70s and 80s of last century, The United States and the Soviet Union, they used these tactics of fighting in “the back court”, using as stages of the general conflict countries as Zimbabwe, Mozambique, Namibia or Angola (where Cuba, paid for Moscow, managed to have 30.000 soldiers supporting Marxist regime of José Eduardo dos Santos). The results are known: thousands of dead men, unviable countries and an enormous cost for both contenders, in exchange for practically no advantage. To date, there is a high probability that this will be the stage for the Middle East. Many have to change the tables so that they do not repeat what has been lived 37 years ago.

MARTA E. MOLINA

Deja un comentario