LA DOBLE CARA FRENTE AL TERRORISMO – EL CASO DE PAKISTÁN/ The double face against terrorism- Pakistan’s case

httpwww.uthestory.cominternationalpakistan-perfect-cesspool-isis-growLa presencia del Estado Islámico (desde este momento IS, sus siglas en inglés) comienza a hacerse cada vez más evidente en los estados colindantes con el conflicto sirio. La pérdida de los lugares estratégicos del Califato se está convirtiendo en una pesadilla para los planes expansionistas del grupo terrorista.  Las fuerzas iraquíes, apoyadas por la Coalición Internacional liderada por Estados Unidos, poco a poco ganan pequeñas localidades cercanas a Mosul, la última conocida Imam Gharbi, el pasado 20 de julio (Europapress, 2017). Objetivamente, el territorio ocupado por lo que actualmente es considerado como Califato se va reduciendo paulatinamente, por lo que esta organización necesita replegarse a otros territorios que se alejen de Oriente Medio si no quiere desaparecer territorialmente.

Las autoridades en materia de seguridad pakistaní continuamente han negado la presencia de IS dentro de sus fronteras (Reuters, 2017). A pesar de que se tiene constancia de que, aunque levemente, ésta se hizo vigente hace un par de años cuando la organización terrorista comenzó a reivindicar atentados en el país. Por el contrario, la presencia de IS en su vecino afgano se hizo realidad a partir de 2015, momento en el cual se establecieron en el país y comenzaron a tomar el control de algunas ciudades en la provincia de Nangarhar, localidad fronteriza con Pakistán (Giasp, 2017). Las noticias más recientes, provenientes de Afganistán, afirman la creciente presencia de IS en el país y los continuos intentos por parte de la organización terrorista por hacerse con las montañas adyacentes a la ciudad de Tora Bora. Ya que, al ser un territorio estratégico por sus características orográficas y la difícil accesibilidad de sus montañas, proporcionaría un refugio seguro para los terroristas. A pesar de estar dividido por una frontera estatal, las montañas se extienden hasta la región noroeste de Pakistán, en la frontera con el valle de Rajgal, caracterizada por pertenecer al llamado “Cinturón Tribal” en Pakistán. No es de extrañar que el pasado 16 de julio de 2017 el portavoz del ejército pakistaní, el teniente general Asif Ghafoor, reconociese atisbos de la presencia de la organización terrorista en dicha región como consecuencia de la creciente actividad de IS en Afganistán (Reuters, 2017).

El Cinturón Tribal, conocido por su nombre técnico “las Áreas Tribales bajo administración federal” (Federal Administered Tribal Areas, a partir de ahora referidas como las FATAs con sus siglas en inglés) es una zona geográfica que se extiende en la frontera de ambos países. Un área integrada por diferentes tribus, pertenecientes en su mayoría a la etnia pashtun, caracterizada por sus altas tasas de pobreza y sus bajas tasas de educación entre la población (Shah Katawazai, 2016). Además, destaca por ser considerada uno de los centros de terrorismo más importantes de la región debido a las características del terreno, su régimen semi autónomo y la falta de legitimidad de los gobiernos pakistaní y afgano que hacen que la población local esté más dispuesta a aferrarse al extremismo como solución a sus problemas con el estado central. Estas características hacen del lugar un territorio idóneo para la instalación de células terroristas pertenecientes a milicias que apoyan a Al-Qaeda, los talibanes afganos y pakistaníes y actualmente a los miembros del IS. De este modo, el área se presenta como un peligro para la seguridad, no solo de la región, sino también a nivel internacional, ya que podría ser el lugar elegido por IS para reorganizarse después del duro golpe que está sufriendo el Califato en Oriente Medio.

Por ello, el gobierno pakistaní está tomando medidas, tanto dentro como fuera de las fronteras del país, para contrarrestar la presencia de grupos terroristas, destacando dos de las más importantes:

  • Por un lado, la Operación Khyber-4 en Pakistán, apoyando una posible cooperación con sus vecinos afganos en su territorio. En el pasado ya se llevaron a cabo más operaciones por parte del ejército pakistaní apoyado por Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo en las FATAs, de todas formas la número cuatro tiene su principal interés en evitar que la influencia de IS se propague, ya que se tiene evidencia de su presencia en el Valle de Rajgal, uno de los principales objetivos de dicha operación, al igual que las áreas fronterizas. De todas formas, la cooperación con Afganistán en la operación todavía no se ha hecho oficial y únicamente se ha mencionado una potencial cooperación del país vecino en su territorio, coordinando actividades con las autoridades pakistaníes. Un aspecto que se debería reforzar si se quiere una mayor efectividad en el foco terrorista propagado por estos dos países (DAWN, 2017).
  • Por otro, el plan de fusión de las FATAs a la provincia de Jaiber Pajtunjuá, con motivo de mermar la presencia de IS, siguiendo las recomendaciones del Comité para la reforma de las FATAs. El plan, que se presentó en junio de 2016, ha tardado en ser aprobado hasta marzo de 2017 y tiene como objetivo llevar a cabo varias reformas de carácter jurídico, político, administrativo y de seguridad, además de planes de rehabilitación de la región en un periodo de tiempo de cinco años. De este modo, el Cinturón Tribal pasará a ser administrado de la misma forma que las cuatro regiones que integran Pakistán y perderán su estatus de semi autonomía (DAWN, 2016). Con este plan de fusión se pretende mejorar la situación de pobreza, reconstrucción y repatriación de personas desplazadas, que en muchos casos se produce por causas terroristas o de lucha contra el terrorismo. Pero un análisis más profundo del plan, nos lleva a ligar el mismo, con una mayor presencia de las fuerzas de seguridad pakistaní en este foco de terrorismo islámico, que podría expandirse por el resto del país, como ha pasado con su vecino afgano, en un corto espacio de tiempo, especialmente en el momento presente en el que IS está haciéndose poco a poco cada vez más fuerte en el país. No es de extrañar además, que el plan se aprobase menos de un mes después de IS terminase con la vida de 88 civiles en un atentado terrorista (Guardian, The 2017).

De todas formas y a pesar de las connotaciones positivas del plan, que tuvo en cuenta las declaraciones de los ancianos tribales, representantes tribales y funcionarios gubernamentales, hay voces que claman la ilegitimidad del mismo, dado que es una iniciativa proveniente del gobierno central y que no ha pasado por consulta popular a través de un referéndum (Dawn, 2016).

La situación de Pakistán en materia de terrorismo es bastante ambivalente a nivel internacional. Por un lado de forma oficial, actualmente parece que la lucha contra el terrorismo de IS es real y está involucrando a las autoridades pakistaníes. De todas formas, se conocen de antemano la constante cooperación entre los servicios de inteligencia pakistaníes y los talibanes, de forma no oficial, con motivo del conflicto indio (Hold, 2011). Además, Pakistán puede suponer un peligro, no solo por su inestabilidad interna y por sus dobles intereses, sino también por el hecho de estar en posesión de armas nucleares, que pueden ser uno de los objetivos fundamentales de los terroristas islámicos para establecerse en el país. Con objetivos a corto plazo de causar más inestabilidad frente a gobiernos con poco poder dentro de sus fronteras, y crear una posible revolución interna en un país que posee armas peligrosas para la (in)estabilidad internacional.

De todas formas, si realmente Pakistán quiere erradicar la presencia de grupos terroristas islámicos dentro de su territorio, debería mejorar sus relaciones diplomáticas con el país vecino, que tiene una presencia mayor de IS en sus fronteras que buscan establecerse en las zonas montañosas situadas entre ambos estados. A pesar de que probablemente tenga que modificar su doble estrategia en cuanto a terrorismo, si realmente quiere abordar dicho problema.

Por otro lado, no estaría de más mejorar los problemas de legitimidad del gobierno central en las FATAs, para que de este modo, la población civil no caiga en las redes de la radicalización fácil y se someta sin resistencia a ideologías extremistas.

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Retrieved from The Nation (2015)

The presence of the Islamic State (from now on IS) has become increasingly evident in the states bordering the Syrian conflict. The loss of the strategic places of the Caliphate is becoming a nightmare for the expansionist plans of the terrorist group. Iraqi forces backed by the US-led international coalition are slowly gaining small towns near Mosul, the latest one being Imam Gharbi on July 20 (Europapress, 2017). Objectively, the occupied territory that nowadays is considered as the Caliphate is gradually being reduced, so the organization needs to retreat to other territories that are far from the Middle East if it does not want to disappear territorially.

Pakistani security authorities have continuously denied the presence of IS within their borders (Reuters, 2017). Although it is know that over the past two years the terrorist organisation has slightly began to claim a number of attacks in the country. In contrast, the presence of IS in their Afghan neighbor became a reality after 2015, when they settled in the country and began to take control of some cities in the province of Nangarhar, a locality bordering Pakistan (Giasp, 2017) The latest news from Afghanistan confirms the growing presence of IS in the country and the continued attempts by the terrorist organization to take over the mountains adjacent to the city of Tora Bora. A strategic territory due to its orographic features and the difficult accessibility of its mountains, it would provide a safe shelter for terrorists. In spite of being divided by a state border, the mountains extend to the northwest region of Pakistan, in the border with the valley of Rajgal, belonging to the denominated “Tribal Belt” in Pakistan. It is not surprising that on July 16th, 2017 the Pakistani army spokesman Lt. Gen. Asif Ghafoor acknowledged glimpses of the presence of the terrorist organization in that region as a result of increasing IS activity in Afghanistan (Reuters, 2017 ).

The Tribal Belt, known as well as the “Federally Administered Tribal Areas,” hereafter referred to as the FATAs, is a geographical area that extends across the border of both countries. An area composed of different tribes, mostly Pashtun, characterized by high poverty and low education rates among the population (Shah Katawazai, 2016). In addition, it stands out as one of the most important centers of terrorism in the region due to the characteristics of the terrain, its semi-autonomous regime and the lack of legitimacy of the Pakistani and Afghan governments that make the local population more open to extremism as a solution to their problems with the central state. These characteristics make it a suitable territory for the installation of terrorist cells belonging to militias that support Al-Qaeda, the Afghan and Pakistani Taliban and now IS. In this way, the area is presented as a danger to the security not only of the region but also at the international level as it could be the place chosen by IS to reorganize after the hard blow that the Caliphate is suffering in the Middle East.

 For this reason, the Pakistani government is taking measures both inside and outside the borders of the country to counteract the presence of terrorist groups. Let us highlight the two most important measures:

  • 1) The Operation Khyber-4 in Pakistan, supported by a possible cooperation with its Afghan neighbors in their territory. In the past, more operations have been carried out by the Pakistani army supported by the United States in the fight against terrorism in the FATAs, however ‘number four’ has its main interest in preventing the influence of IS from spreading, since there is evidence of its presence in the Rajgal Valley, the main objective of this operation as well as the border areas. In any case, cooperation with Afghanistan has not yet become official and only a potential cooperation with the neighboring country in its territory has been mentioned, coordinating activities with the Pakistani authorities. An aspect that should be reinforced if greater effectiveness is to be sought in the terrorist outbreak spread in these two countries (DAWN, 2017)
  • On the other hand, the plan to merge the FATAs into the province of Khyber Pakhtunkhwa in order to reduce the presence of IS in the Tribal Belt, following the recommendations of the Committee for the reform of the FATAs. The plan, which was submitted in June 2016, has been delayed until March 2017 and aims to carry out a number of reforms of a legal, political, administrative and security nature, as well as rehabilitation plans for the region in a five-year period. Thus, the Tribal Belt will be administered in the same way as the four regions that integrate Pakistan and will lose their semi-autonomy status (DAWN, 2016). This fusion plan aims to improve the situation of poverty, reconstruction and repatriation of displaced persons, which in many cases is caused by terrorism itself or its counter measures. However, a deeper analysis of the plan leads us to link it with a greater presence of the Pakistani security forces in this focus of Islamic terrorism that could be expanded to the rest of the country as it happened with its Afghan neighbor in a short space of time. Especially at the present time in which IS is increasingly getting stronger in the country. Not surprisingly, the plan was approved less than a month after IS killed 88 civilians in a terrorist attack in Pakistan (Guardian, The 2017)

In spite of the positive connotations of the plan, which took into account the statements of the tribal elders, tribal representatives and government officials, there are voices who claim the illegitimacy of the plan since it is an initiative from the central government and has not been passed by popular consultation through a referendum (Dawn, 2016)

Pakistan’s terrorism situation is known for being quite ambivalent at the international level. On the one hand, it now seems that the fight against IS terrorism is real and getting the attention of the Pakistani authorities. In any case, the constant cooperation between the Pakistani intelligence services and the Taliban, on an unofficial basis, due to the Indian conflict is a reality (Hold, 2011). In addition, Pakistan may pose a danger not only because of its internal instability and double interests, but also because it is in possession of nuclear weapons, which may be one of the fundamental objectives of Islamic terrorists to establish themselves in the country. In the short-term, there is a goal to cause more instability to governments with little power within their borders and creating a possible internal revolution in a country that possesses dangerous weapons that would lead to international (in) stability.

However, if Pakistan really wants to eradicate the presence of Islamic terrorist groups within its territory it should improve its diplomatic relations with the neighboring country, which has a greater presence of IS in its borders that seek to establish themselves in the mountainous areas located between both states. However, it will have to change its double strategy on terrorism if it really wants to address that problem.

Finally, it would be profitable for the country to improve the legitimacy problems of the central government in the FATAs so that the civilian population does not fall into the networks of easy radicalization and submission without resistance to extremist ideologies.

Sofía Barahona Sánchez – Estudiante del Master Crisis and Security Management en Leiden University

 

Bibliografía / Bibliography :

Dawn (2016) Reforms proposed for Fata’s merger into KP. Retrieved from https://www.dawn.com/news/1264492

Dawn (2017) Army launches Operation Khyber-4 in Rajgal Valley. Retrieved from https://www.dawn.com/news/1345690/army-launches-operation-khyber-4-in-rajgal-valley

EuropaPress (2017) Las fuerzas iraquíes arrebatan a Estado Islámico una localidad al sur de Mosul. Retrieved from http://www.europapress.es/internacional/noticia-fuerzas-iraquies-arrebatan-estado-islamico-localidad-sur-mosul-20170720092138.html

GIASP (2017) NUEVAS ALTERNATIVAS AL CALIFATO – LA LUCHA POR TORA BORA https://intelgiasp.wordpress.com/2017/06/25/nuevas-alternativas-al-califato-la-lucha-por-tora-bora-new-alternatives-to-the-caliphate-tora-boras-fight/

Guardian, The (2017) Pakistan launches crackdown as Isis shrine attack toll rises to 88. Retrieved from https://www.theguardian.com/world/2017/feb/16/thirty-killed-100-injured-isis-bomb-sufi-shrine-pakistan-sindh

Hold, G (2011) “Pakistani Fifth Column? The Pakistani Inter-Service Intelligence Directorate’s Sponsorship of Terrorism,” Global Security Studies, Vol. 2, No. 1, 58.

Reuters (2017) Pakistan is going after ISIS fighters hiding out in its volatile tribal areas. Retrieved from http://www.businessinsider.com/r-pakistan-launches-military-operation-in-tribal-areas-targeting-islamic-state-2017-7

Shah Katawazai, Ahmad (2016) The Evolution of FATA Land into a Hub of Terrorism, Foreign Policy Institute. Retrieved from http://www.saisreview.org/2016/12/15/fata/#_edn17

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