ESCALADA DE TENSIONES EN CACHEMIRA/ Increasing tensions in Kashmir

kashmir-handwara-curfew-pti4El histórico conflicto en Cachemira ha experimentado una escalada en los últimos meses alcanzando una nueva etapa ante la que es difícil prever un nuevo cambio estratégico. Desde 2009 se ha dado un aumento de los disturbios por parte de los lugareños frente al comportamiento de las fuerzas indias en la región y ello ha desembocado en una narrativa que llama al pueblo a las armas y a la protección de milicianos de forma más evidente y agresiva que en el pasado.

Las fuerzas armadas de India temen que se trate de una nueva forma de resistencia armada en la que las milicias tradicionalmente activas en la zona desde el conflicto de Kazagil en 1999 y aquellas apoyadas por el gobierno pakistaní para perpetrar ataques como los de Bombay de 2008, no sean las únicas oponiéndose a la autoridad india y se esté dando un aumento de la violencia. Desde la guerra de Afganistán, Estados Unidos y la Comunidad Internacional presionaron a Pakistán para desplazar efectivos desde la frontera con Cachemira a la frontera con Afganistán y ello ha relajado las tensiones entre los países, al igual que el diálogo creado desde 2003 para el mantenimiento del alto al fuego sobre la Línea de Control entre ambos países que se logró a través del incremento de las líneas de transporte sobre la línea y la búsqueda de áreas de cooperación como el agua o la participación en la estabilidad de Afganistán. Sin embargo, la preocupación actual de India parece centrarse en movimientos insurgentes islamistas en Cachemira que reclaman la independencia frente a la férrea posición del país contra la autodeterminación del territorio.

Uno de los últimos incidentes en abril se saldó con la vida de dos estudiantes y un rebelde en una operación por desmantelar una red de milicianos que los oficiales militares indios estiman alcanzan los 200. En comparación con las cifras de rebeldes de los años 90, que llegaban a unos 20,000, se podría decir que la India ha logrado controlar la fricción y, sin embargo, lo cierto es que estas milicias, que siguen cruzando la frontera con Pakistán de forma permeable, están ganando la batalla de la narrativa y haciendo partícipes de la lucha a los locales.  El peligro de ello radica en que los pueblos se están convirtiendo en refugios de las milicias y complican la labor de las fuerzas indias ante todo en lo que respecta a la opinión pública. India ha logrado imponerse militarmente pero el imaginario colectivo a favor de la independencia de Cachemira sigue siendo un desafío que no puede ser apagado únicamente a base de acción militar.

El hecho de que el apoyo a la independencia y a las milicias haya regresado de manera más violenta va a necesitar de un cambio de estrategia para que no se plante una intensificación del conflicto a los niveles alarmantes del pasado. No obstante, quizá la fuerza es el camino menos efectivo en un momento en el que las operaciones contrainsurgentes de la India en la región se miden más por el mantenimiento del orden y el control de la radicalización que por la operación en sí.


347918-jkclashesThe historic conflict in Kashmir has seen escalating in recent months reaching a new stage which makes it difficult to envisage whether or not it will mean a new strategic change. Since 2009 there has been an increase in the opposition of the locals to the Indian forces in the region and this has resulted in a narrative that calls upon the people to fight against the Indian military alongside protection of militiamen in a much more evident and aggressive way than in the past.

The armed forces of India fear that this is a new form of armed resistance in which the traditionally active militias in the area since the Kazagil conflict in 1999 and those supported by the Pakistani government in the perpetration of attacks such as the ones in Bombay on 2008, are not the only opposing the Indian authority. Since the war in Afghanistan, the United States and the international community pressured Pakistan to move troops from the border with Kashmir to the border with Afghanistan and this has eased tensions between the countries, as so it did the dialogue created since 2003 for the maintenance of ceasefire on the LoC between the two countries. This was achieved through increased transport lines on the line and the development of areas of cooperation such as water or both countries’ participation in the stability of Afghanistan. However, the India’s current concern seems to focus on Islamist insurgents movements in Kashmir claiming independence.

One of the latest incidents occurred in April ended with the lives of two students and a rebel in an operation to dismantle a network of militants, which Indian military officials estimate currently reach up to 200. Compared with figures of the 90’s which reached 20,000 rebels, we can say that India has managed to control friction and yet, the fact is that these militias, which continue to cross the permeable border with Pakistan constantly, are winning the battle of the narrative and achieving to involve the locals in the fight. The danger of this is that the people are sheltering militias and complicating the counterinsurgency efforts of the Indian forces. India has imposed militarily but the public opinion for the independence of Kashmir remains a challenge that cannot be based solely off military action.

The fact that the support for independence and the militias has returned in a more violent way will need a change of strategy in order to stop an intensification of the conflict to the alarming levels of the past. However, perhaps the use of force is the least effective way in a time when the Indian counter-insurgency operations in the region are measured more by maintaining order and control of radicalization than by the operation itself.

ALICIA PÉREZ GUIJARRO

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