LA “NUEVA GUERRA FRÍA” EN EL MAR NEGRO/ The “New Cold War” in the Black Sea

1054478112Durante los últimos meses se ha podido apreciar cómo la OTAN está realizando movimientos estratégicos en zonas cada vez más próximas a la frontera con Rusia, siendo el Mar Negro el paradigma de la brecha Este-Oeste. La zona del Mar Negro está bordeada por Turquía, Bulgaria, Rumanía, Ucrania, Rusia y Georgia e incluye a Moldavia, Armenia y Azerbaiyán como actores participantes por su cercanía. El que el Mar Negro haya sido un tablero de tensiones es evidente desde tiempo atrás y más aún desde el colapso de la URSS, que trajo consigo la aparición de nuevos Estados y el resurgimiento de conflictos congelados en Transnistria, Osetia del Sur, Abjasia, Nagorno Karabaj y Chechenia, sin olvidar de lo acontecido recientemente en Crimea, Donetsk y Lugansk. En general, ello dio paso a la pérdida de la influencia rusa en la zona y la creciente presencia de EE.UU en la región, que se hizo palpable con la incorporación de Bulgaria y Rumanía a la OTAN en 2004. A día de hoy, se podría decir que Rusia ha perdido fuelle en torno al Mar Negro, pero permanece como hegemón regional junto con Turquía. De acuerdo con el Kremlin, la presencia permanente y cada vez más visible de la OTAN tiene un efecto desestabilizador para los países del entorno y el incremento de la presencia militar en las fronteras rusas representa una amenaza a la seguridad nacional frente a la que, si es necesario, no dudará en responder.

Desde la crisis ucraniana y la reunificación de Crimea con Rusia, Ankara y Bucarest han exigido una mayor presencia militar por parte de la OTAN a modo de protección. El pasado miércoles 15 de junio los Ministros de Defensa de los 28 países miembros acordaron incrementar la fuerza militar en el Este de Europa, incluido el Mar Negro. A su vez, se acordó un paquete de medidas para reforzar el apoyo a Ucrania, que pasa por un apoyo en todas las áreas para reforzar las fuerzas de seguridad y contrarrestar la guerra híbrida. A su vez, el secretario general, Stoltenberg, anunció que Ucrania está en su derecho para comprar armas a cualquier país de la Alianza Atlántica al ser una nación soberana, denunciando a su vez la venta de armas por parte de Rusia a los rebeldes en el Este del país.

Por otro lado, para algunos el despliegue de fuerzas de la OTAN supone un error estimado en base a sospechas incorrectas y exageradas sobre un posible ataque de Rusia a algún país miembro de la OTAN. Siguiendo esta línea, se está dando una escalada en las tensiones entre la OTAN y Rusia a modo de una nueva Guerra Fría que únicamente va a desencadenar problemas para el acercamiento entre los dos enemigos históricos en un momento en el que el entendimiento favorecería más a ambos y el levantamiento de sanciones y restricciones a Rusia ha de estimarse. A su vez, la presencia de la OTAN también ha traído mayor conflictividad en regiones como Transnistria, donde hay una desconfianza por el apoyo a Occidente que se ha traducido en un deseo por normalizar las relaciones con Rusia e incluso de una integración con el país, alejando así a Moldavia del entendimiento con éste último.

Lo que está claro es que el Mar Negro supone un bastión de intereses y conflictividades muy sutiles y susceptibles de estallar. La complejidad de la zona hace que cada movimiento sea destacable y el que la OTAN haya movido ficha de manera tan agresiva traerá consecuencias próximamente. A su vez, históricamente el Mar Negro ha supuesto el nexo entre Oriente y Occidente y una prolongación de la política europea en Asia, sobre todo en lo referido a la dependencia de Europa en la energía que Rusia posee gracias al control del territorio.


1035484119During the past few months we have been able to appreciate how NATO is making strategic moves in areas increasingly close to the border with Russia, being the Black Sea the paradigm of the East-West division. The area of the Black Sea is bordered by Turkey, Bulgaria, Romania, Ukraine, Russia, Georgia and includes Moldova, Armenia and Azerbaijan as participants by their proximity. The fact that the Black Sea has been a board of tensions is evident from long ago and even more so since the collapse of the USSR, which brought with it the emergence of new States and the resurgence of frozen conflicts in Transnistria, South Ossetia, Abkhazia, Nagorno-Karabakh and Chechnya, without forgetting the recent issue in Crimea, Donetsk and Lugansk. In general, this gave way to the loss of Russian influence in the area and the growing presence of the United States in the region, which was made palpable with the addition of Bulgaria and Romania to NATO in 2004. To this day, one could say that Russia has lost bellows around the Black Sea, but it remains as the regional hegemon along with Turkey. According to the Kremlin, the permanent and increasingly visible NATO presence has a destabilizing effect for the neighboring countries and the increase of the military presence on Russia’s borders poses a threat to the national security front to which Russia will not hesitate to respond.

Since the Ukrainian crisis and the reunification of Crimea with Russia, Ankara and Bucharest have demanded a greater military presence by NATO as a way of protection. On Wednesday, June 15 Defence Ministers from the 28 member countries agreed to increase military force in Eastern Europe, including the Black Sea. At the same time, a package was agreed on measures to strengthen support to Ukraine, including support in all areas to strengthen security forces and counteract the hybrid war. At the same time, the Secretary-General, Stoltenberg, announced that Ukraine has the right to buy weapons to any country in the Atlantic Alliance for it to be a sovereign nation, denouncing at the same time the sale of weapons by Russia to rebels in the East of the country.

On the other hand, for others the deployment of NATO forces is an error estimated on the basis of incorrect and exaggerated suspicions about a possible attack from Russia to a NATO member country. Following this line, an escalation is occurring in NATO-Russia tensions by way of a new cold war that will only trigger problems for rapprochement between the two historic enemies at a time in which understanding would be more beneficial to both and the lifting of sanctions and restrictions on Russia to be must estimated. At the same time, the presence of NATO has also brought greater conflicts in regions such as Transnistria, where there is a lack of confidence in the support to the West that has translated into a desire to normalize relations with Russia and even of an integration with the country, resulting in tensions with Moldova.

What is clear is that the Black Sea is a bastion of interests very subtle and likely to explode. The complexity of the area makes every movement remarkable and the fact that NATO has moved tab so aggressively will bring consequences soon. At the same time, historically the Black Sea has been the link between East and West and an extension of the European policy in Asia, above all regarding the dependence of Europe on energy coming from Russia which, in the end, is the one controlling the territory.

ALICIA PÉREZ GUIJARRO

 

 

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