SUDÁN DEL SUR COMO FACTOR DESESTABILIZADOR DE LA REGIÓN/ South Sudan as a destabilizing factor in the region

SLa incontrolable Guerra Civil que asola Sudán del Sur se ha convertido en un conflicto regional debido a las acciones violentas llevadas a cabo por distintas facciones rebeldes en las regiones fronterizas de los estados colindantes.

Aunque los últimos ataques perpetrados por rebeldes sursudaneses han sido denunciados por Etiopía, numerosos han sido los asaltos cometidos en Uganda. Además, las relaciones entre los insurgentes de países como República Centro Africana y la República Democrática del Congo con los sursudaneses, así como las conexiones entre el gobierno de Sudán y los guerrilleros contrarios al presidente de Sudán del Sur, han complicado la resolución del conflicto, contribuyendo a la inestabilidad de la zona.

[1]CONTEXTO Y SITUACIÓN DEL CONFLICTO ACTUAL

Desde la independencia de Sudán del Sur, el 9 de julio de 2011, el estado más joven del mundo ha protagonizado una guerra civil que, seis años más tarde, sigue vigente.[2] Los conflictos tribales característicos de la mayor parte de los países de África hicieron mella en el devenir político de Sudán del Sur.

Tras la independencia, los principales grupos étnicos del país, los dinka y los nuer, rivalizaron por el poder del país. Salva Kiir (etnia dinka), que ya fue presidente del Gobierno Autónomo de Sudán del Sur hasta la independencia, fue el primer presidente de la República de Sudán del Sur. Por su parte, Riek Machar (etnia nuer), ostentó el puesto de vicepresidente del país, hasta que en el año 2013 fue expulsado del gobierno, tras expresar su intención de presentarse como candidato independiente a las elecciones presidenciales de 2015. Meses más tarde se produjo un intento de Golpe de Estado, y el gobierno responsabiliza a Machar del mismo.

Desde ese momento el SPLM (considerado el grupo que aglutina a las fuerzas armadas de Sudán del Sur) sufre una escisión denominada SPLM-IO liderado por Riek Machar, dando lugar al inicio de la Guerra Civil que se extiende hasta nuestros días.

Aunque se han intentado llevar a cabo negociaciones entre ambas partes, lo cierto es que el país se encuentra cada vez más dividido. En un principio, los dos grandes bandos comenzaron a ocupar ciudades, forjando sus principales zonas de influencia en torno a las áreas geoestratégicas, tales como aquellas que poseían aeropuertos, principales centros de comunicación por carretera o zonas con pozos petroleros. Sin embargo, el devenir del conflicto, provocó que tanto el SPLM y el SPLM-IO comenzasen a sufrir escisiones, complicando el control de determinadas zonas por parte del gobierno y aumentando la violencia de los enfrentamientos.

En enero se confirmó la aparición de un nuevo grupo en Equatoria Central, denominado Frente Nacional de Resistencia, que nace de la unión de varios grupos étnicos, distintos a los dinka y a los nuer, asentados en el estado de Yei, que pretendía rivalizar con los dos bandos ya existentes, aquejado por la violencia que había sufrido Yei[3].

Por su parte, un ex miembro del gobierno anunció a principios del mes de marzo la creación de un nuevo grupo insurgente que se uniría a la Guerra Civil y que aumentaría el número de bandos existente en el escenario sursudanés. El nuevo grupo, Frente de Salvación Nacional, pretende consolidarse entre quienes, independientemente de la pertenencia a un grupo étnico determinado, aboga por un estado que de cabida a todas las etnias, fomentando la estabilidad del mismo.

APOYOS A REBELDES

Los estados colindantes se han visto involucrados en el conflicto por varios motivos. Algunos gobiernos, como el de Sudán o el de Uganda, han sido acusados de apoyar a los distintos grupos, dando cobijo a los rebeldes en sus respectivos estados o aportando armas a los guerrilleros. A pesar de que las autoridades de ambos países han negado cualquier implicación en el conflicto, lo cierto es que se han reportado datos que confirman la presencia de células insurgentes en estos territorios.

El gobierno sudanés ha sido durante años acusado de dar apoyo y formar a los miembros del SPLM-IO. Ante esta situación el gobierno sursudanés reforzó su presencia en la frontera con Sudán. Sin     embargo, el gobierno de Sudán acusó a Salva Kiir de formar guerrillas destinadas a fomentar la inestabilidad del estado del note, convirtiendo a Sudán en una parte activa de la Guerra Civil. A finales de Noviembre, ambos gobiernos se comprometieron a desmilitarizar sus fronteras, y a desistir en el apoyo de rebeldes que actuaban en ambos países contribuyendo a la proliferación del conflicto. Esta acción apartaría a los rebeldes de ambos países, contribuyendo a esto a la estabilidad de Sudán y de Sudán del Sur, pero provocando un desplazamiento de los rebeldes hacia otros países.

El avance de los rebeldes del SPLM-IO en el estado de Yei aceleró las acusaciones entre el gobierno de Sudán del Sur y las autoridades ugandesas, dada la proximidad de la frontera en este estado. El desplazamiento hacia esta zona coincidió con el anuncio, por parte del gobierno de Sudán, de que retiraba su apoyo a los rebeldes.

Uganda, además, cuenta con numerosos campos de refugiados sursudaneses, lo que le ha hecho formar parte directa del conflicto. Desde los años 90, Uganda ha mantenido una política de “puertas abiertas” hacia los refugiados procedentes de Sudán del Sur[4]. Sin embargo, esta situación está provocando un aumento de la inseguridad en la zona norteña del país, puesto que los campos de refugiados son objetivo de ataque, por lo que el país se ha visto obligado a reforzar la seguridad en la zona. Además, la sobrepoblación de los campos de refugiados está contribuyendo al desarrollo de enfermedades endémicas que ponen en peligro miles de vidas, tanto de sursudaneses como de ugandeses.

CONTRIBUCIÓN AL DESARROLLO DE OTROS CONFLICTOS

En República Centroafricana y en la República Democrática del Congo, la situación se ha visto agravada por la inestabilidad de Sudán del Sur. Del mismo modo que Malí forja la acción terrorista del Sahel, Sudán del Sur se ha convertido en un campo de entrenamiento para los rebeldes de ambos país.

Los últimos ataques producidos en el estado de Unidad, en Sudán del Sur, fueron perpetrados por miembros del SPLM-IO que, a su vez, han actuado con los grupos de autodefensas centroafricanos, denominados anti- balakas.

Por su parte, la posible reagrupación de la milicia M-23 en la República Democrática del Congo también se ha visto motivada por sursudaneses. En los campos de refugiados de Uganda, han coincidido congoleños y sursudaneses que han aunado fuerzas en sus respectivos conflictos y han contribuido en el refuerzo de los grupos locales. El antiguo líder del M23 residía en Uganda junto con rebeldes cercanos a Machar.  Además, las armas incautadas por agentes tras varios registros de posibles guetos habitados por rebeldes de ambas nacionalidades coinciden, reforzando las hipótesis que apuntan a que un mismo administrador se encarga del mercado de armas de la región en análisis.

ETIOPÍA, ÚLTIMA FRONTERA PERPETRADA

El pasado 15 de marzo, hombres armados procedentes de Sudán del Sur mataron a varias personas y secuestraron a más de una veintena de habitantes en la región etíope de Gambella, situada en la frontera. Ante esta situación, el ejército etíope se ha visto obligado a involucrarse en el conflicto de Sudán del Sur, uniendo sus fuerzas al SPLM, para combatir a los rebeldes que perpetraron la frontera etíope.

Sin embargo, no se descarta que esta ofensiva haya sido un ataque producido por seguidores de Salva Kiir, precisamente para reforzar sus fuerzas ante las escisiones que han surgido en el SPLM y que han dado lugar a los otros grupos participantes en el combate. Efectivos del Ejército de Etiopía han servidos en distintos misiones de paz de Naciones Unidas y la Unión Africana, por lo que se considera que su preparación podría reforzar al SPLM, que en los últimos días ha visto cómo sus integrantes se han ido debilitando.

CONCLUSIONES A CORTO PLAZO

De confirmarse la hipótesis expuesta con respecto a la participación del gobierno sursudanés en lo que se ha considerado como un ataque de los rebeldes en Etiopía se demostraría que Salva Kiir está dispuesto a involucrar en el conflicto a diversos estados con tal de reforzar sus efectivos militares contra los rebeldes.

En este sentido, Ruanda podría ser el siguiente estado en ser inmiscuido en el conflicto sursudanés, puesto que el país también alberga importantes campos de refugiados y posicionarlo con el gobierno actual perjudicaría a los insurgentes en la lucha por conseguir adeptos en los campos de refugiados que llevan a cabo el resto de grupos beligerantes. Muchos de los refugiados de Sudán del Sur que se encuentran en Ruanda han sido rechazados en Uganda, o han llegado hasta el país ruandés huyendo de los vínculos entre los campos de refugiados ugandeses y los rebeldes sursudaneses. Esto refuerza las opciones del gobierno de Sudán del Sur de recibir apoyos de Ruanda.

No obstante, la involucración de Ruanda en el conflicto puede arrastrar a Burundi, también involucrado en las actividades del M-23 congoleño, y enemigo tradicional de Ruanda.

Por su parte, parece que Kenia quedaría exenta de este conflicto puesto que sus tropas están inmersas en la misión de Naciones Unidas en Somalia, y los dispositivos militares que podrían interesar a cualquiera de las partes sursudanesas no se pondrían a disposición de un conflicto que, con Al- Shabab al otro lado, no se contempla.

Los lazos y las redes que se entretejen en la región la hacen uno de los principales focos del conflicto de los próximos años. Aunque el escenario bélico se encuentre en Sudán del Sur no deben obviarse los vínculos internacionales que hacen que la guerra civil vaya a cumplir, extraoficialmente,  6 años.


PAÍSES
Main countries affected by South Sudan conflict

The uncontrollable Civil War that sweeps South Sudan has become a regional conflict due to the violent actions that are carried out by different rebel factions in the bordering regions of the neighboring states.

Although recent South Sudanese rebel’s attacks have been denounced by Ethiopia, numerous assaults have been committed in other places like Uganda. Relations between the insurgents of countries such as the Central African Republic and the Democratic Republic of the Congo, as well as the connections between the government of Sudan and the guerrillas opposed to the president of South Sudan, have complicated the resolution of the conflict, contributing to the instability of the area too.

[1]CONTEXT AND SITUATION OF THE CURRENT CONFLICT

Since the independence of South Sudan, on July 9th, 2011, the youngest state in the world has staged a civil war which, six years later, is still in force. [2]The tribal conflicts characteristic of most of the countries of Africa made a dent in the political future of South Sudan.

After independence, the country’s main ethnic groups, the Dinka and the Nuer, rivaled the country’s power. Salva Kiir (Dinka ethnic group), who was formerly the president of the South Sudan Autonomous Government until independence, was the first president of the Republic of South Sudan. Riek Machar (nuer ethnicity), held the post of vice president of the country, until in 2013 he was expelled from the government, after expressing his intention to stand as an independent candidate for the presidential elections of 2015. Months later produced a coup attempt, and the government blames Machar for it.

From that moment the SPLM (considered the group that brings together the armed forces of South Soudan) undergoes a division denominated SPLM-IO led by Riek Machar, giving place to the beginning of the Civil War that extends until our days.

Although negotiations have been attempted between the two sides, the fact is that the country is increasingly divided. Initially, the two large bands began to occupy cities, forging their main zones of influence around the geostrategic areas, such as those that owned airports, main centers of communication by road or zones with oil wells. However, as the conflict erupted, both the SPLM and the SPLM-IO began to undergo divisions, complicating the control of certain areas by the government and increasing the violence of the clashes.

In January the emergence of a new group in Central Equatoria, called the National Front of Resistance, was born of the union of several ethnic groups, different to the Dinka and the Nuer, settled in the state of Yei[3], that tried to rival the Two already existing sides, afflicted by the violence that Yei had suffered.

Meanwhile, a former member of the government announced in early March the creation of a new insurgent group that would join the Civil War and increase the number of sides in the South Sudan scenario. The new group, the Front of National Salvation, seeks to consolidate itself among those who, regardless of belonging to a particular ethnic group, advocate a state that accommodates all ethnic groups, promoting the stability of it.

SUPPORT FOR REBELS

The neighboring states have been involved in the conflict for several reasons. Some governments, such as Sudan and Uganda, have been accused of supporting the various groups, sheltering the rebels in their respective states or providing weapons to the guerrillas. Although authorities in both countries have denied any involvement in the conflict, the truth is that data have been reported confirming the presence of insurgent cells in these territories.

The Sudanese government has for years been accused of supporting and training the members of the SPLM-IO. In this situation the South Sudanese government reinforced its presence on the border with Sudan. However, the Sudanese government accused Salva Kiir of forming guerrillas aimed at fomenting state instability, making Sudan an active part of the Civil War. At the end of November, both governments pledged to demilitarize their borders, and to give up support for rebels operating in both countries, contributing to the proliferation of the conflict. This action would remove the rebels from both countries, contributing to the stability of Sudan and South Sudan, but causing a displacement of the rebels to other countries.

The advance of the SPLM-IO rebels in Yei state accelerated accusations between the government of South Sudan and the Ugandan authorities, given the proximity of the border in this state. The move to this area coincided with the announcement by the government of Sudan that it was withdrawing its support for the rebels.

Uganda also has numerous Sudanese refugee camps, which has made it a direct part of the conflict. Since the 1990s, Uganda has maintained a policy of “open doors” towards refugees from South Sudan. However, this situation is causing an increase of insecurity in the northern part of the country, since refugee camps are targets of attack, so the country has been forced to strengthen security in the area. In addition, overcrowding of refugee camps is contributing to the development of endemic diseases that endanger thousands of lives, both South-Sudanese and Ugandan.

CONTRIBUTION TO THE DEVELOPMENT OF OTHER CONFLICTS

In Central African Republic and in the Democratic Republic of the Congo, the situation has been aggravated by the instability of South Sudan. Just as Mali forges the terrorist action of the Sahel, South Sudan has become a training ground for the rebels of both countries.

The latest attacks in the state of Unity in South Sudan were perpetrated by members of the SPLM-IO who, in turn, have acted with the groups of Central African self-defense groups, called anti-balakas.

For its part, the possible reunification of the M-23 militia in the Democratic Republic of the Congo has also been motivated by sursudaneses. In the Uganda refugee camps, there have been Congolese and South Sudanese who have joined forces in their respective conflicts and have contributed to the strengthening of local groups. The former M23 leader lived in Uganda along with rebels near Machar. In addition, the weapons seized by agents after several records of possible ghettos inhabited by rebels of both nationalities coincide, reinforcing the hypotheses that point to the same administrator is in charge of the arms market of the region in analysis.

ETHIOPIA, LAST STATE INVOLVED

On 15 March, gunmen from South Sudan killed several people and abducted more than 20 people in the Ethiopian region of Gambella, located on the border. Faced with this situation, the Ethiopian army has been forced to engage in the conflict in South Sudan, joining forces with the SPLM, to fight the rebels who perpetrated the Ethiopian border.

However, it is not ruled out that this offensive was an attack produced by followers of Salva Kiir, precisely to strengthen their forces in the divisions that have emerged in the SPLM and have given rise to the other groups participating in the combat. Ethiopian Army personnel have served on different UN peacekeeping missions and the African Union, so it is considered that their preparation could strengthen the SPLM, which in recent days has seen its members weakening.

SHORT TERM CONCLUSIONS

If confirmed the hypothesis regarding the participation of the South Sudanese government in what has been considered an attack of the rebels in Ethiopia would demonstrate that Salva Kiir is willing to involve in the conflict to several states in order to reinforce their military against the rebels.

In this sense, Rwanda could be the next state to be involved in the Sudanese conflict, since the country also shelters important refugee camps and positioning it with the current government would hurt the insurgents in the fight for refugees in refugee camps that The rest of the belligerent groups. Many of the Sudanese refugees in Rwanda have been rejected in Uganda, or have come to the Rwandan country by fleeing links between Ugandan refugee camps and South Sudanese rebels. This reinforces the South Sudanese government’s chances of receiving support from Rwanda.

However, Rwanda’s involvement in the conflict can drag Burundi, also involved in the activities of the Congolese M-23, and traditional enemy of Rwanda.

Kenya, for its part, appears to be exempt from this conflict since its troops are involved in the United Nations mission in Somalia and military devices that could be of interest to any of the South Sudanese parties would not be made available to a conflict which, With Al-Shabab on the other side, is not contemplated.

The ties and networks that interweave in the region make it one of the main focuses of the conflict of the next years. Although the war scenario is in South Sudan, the international links that make the civil war to be unofficially, 6 years old should not be ignored.

PATRICIA JURADO DE LA SANTA

[1] The data on specific rebel groups comes from the information published by the Sudan Tribune.

[2] Although officially the Civil War began in the year 2013, the conflicts that have occurred since independence in the country allow to contemplate the war since 2011.

[3] The state of Yei was one of the most affected by the clashes between the SPLM and the SPLM-IO in 2016. In addition, its border position with Uganda resulted in the meeting of displaced persons from different parts of South Sudan who sought Cross the Ugandan border. This situation contributed to the rejection that was had on both sides, and favored the creation of a third side that acted against the existing ones.

[1] Los datos relativos a grupos rebeldes concretos proceden de las informaciones publicadas por el diario Sudan Tribune.

[2] Aunque oficialmente la Guerra Civil comenzó en el año 2013, los conflictos acaecidos desde la independencia en el país permiten contemplar la guerra desde 2011.

[3] El estado de Yei fue uno de los más afectados por los enfrentamientos entre el SPLM y el SPLM-IO en el año 2016. Además, su posición fronteriza con Uganda provocó que en él se reunieron desplazados procedentes de distintas partes de Sudán del Sur que pretendían atravesar la frontera ugandesa. Esta situación contribuyó al rechazo que se tenía a ambos bandos, y propició la creación de un tercer bando que actuase contra los ya existentes.

[4] Según datos proporcionados por ACNUR, se calcula que hasta 3.000 refugiados llegan al día a Uganda.

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