LAS PROTESTAS MÁS MASIVAS VAREAN EL ESTE/ The most massive protests whack the East

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Anti-corruption rally on March, 26. Moscow – Source: EFE

Las manifestaciones más masivas vistas desde hacía tiempo han azotado diferentes países del Este de Europa. Comenzando por Rusia, las cuales se sucedieron el pasado 26 de marzo en diversas ciudades , desde Moscú hasta Vladivostok en el extremo del Pacífico, durante una jornada contra la corrupción, convocada por el líder opositor y candidato a la presidencia, Alexei Navalny.

Las protestas en Moscú reunieron cerca de 20.000 manifestantes, y se producen  en la recta final del mandato del presidente Putin. Estas miles de personas, a grito de “impachment” pidieron la renuncia del primer ministro, Dmitry Medvedev -a quien se le acusa de corrupción- como así también al sistema político impuesto por el presidente Vladimir Putin.

Navalny convocó las protestas en todo el país después de que se hicieran públicos diversos informes que afirman que Medvedev es dueño de mansiones, yates y viñedos, controlando una fortuna muy alejada de lo que su  salario oficial le permitiría (Medvedev ha sido funcionario público los últimos 20 años).

El Kremlin, ante esta situación de agitación, manifestó el viernes que las protestas no eran legales y, además, su convocatoria  suponía una provocación  ilegal. Así, se llevó a la detención de más de 1.000 manifestantes, entre ellos el propio Navalny. Este fue condenado, juzgado y acusado por convocar una “manifestación sin permiso” y por “desacato a la autoridad”. Las autoridades de la capital habían propuesto a los organizadores lugares alternativos para llevar a cabo la manifestación, alejados del centro y por tanto de la visibilidad mundial, pero estos se negaron.

Tras estos sucesos, Occidente se precipito a emitir críticas hacia las autoridades rusas por las detenciones realizadas a los manifestantes. El Departamento de Estado de EEUU expresó que “detener a manifestantes pacíficos es una ofensa a los valores democráticos”. En esta misma línea, la Unión Europea, a través de un comunicado publicado en el sitio web del Servicio de Exteriores Europeo, llamó a las autoridades rusas “a atenerse a los compromisos internacionales asumidos ante el Consejo de Europa y la OSCE y respetar los derechos (de libertad de reunión, mítines y manifestaciones) y liberar sin dilación a los participantes de las manifestaciones pacíficas que fueron detenidos“.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Rusia calificó de “doble rasero” la reacción que había tenido Occidente acerca de detenciones de los promotores de las protestas ilegales en Moscú, recordando “que no fueron semejantes las reacciones a acciones similares de las autoridades de Alemania, Países Bajos y Austria, donde fue prohibida la celebración de ciertos actos”.

En contraste con el pasado, cuando las manifestaciones se veían limitadas a Moscú y San Petersburgo, las marchas del domingo incluyeron además decenas de ciudades y pueblos en otras regiones. Y en un fenómeno nuevo, el cual ha sorprendido mucho a los distintos analistas políticos, es la considerable participación de estudiantes universitarios y de preparatoria (acceso a la universidad) así como de una amplia cobertura geográfica, parecida a las protestas que se produjeron en 2011-2012.

Las protestas, por tanto, han sacudido la inactividad de la escena política en Rusia y han vigorizado a la oposición tras años de incesante pero disimulada represión del gobierno, mostrando la voluntad del pueblo ruso de cambiar las leyes draconianas que penalizan con prisión la participación reiterada en protestas no autorizadas. El pueblo ruso viene demostrando un gran espíritu de sacrificio, aceptando limitaciones y penalidades en aras a la grandeza de la Madre Rusia que a todos une, las cuales serían inimaginables en occidente (recordemos que el salario medio es de 437 $ mensuales mientras que 110 individuos tienen en sus manos el 35% del total de activos financieros poseídos por Rusia (Fuente Wikipedia: Russian Economy). Pero todo tiene un límite.

En segundo lugar, las manifestaciones en Kirguistán que comenzaron el pasado 26 de Febrero tras la detención de Omurbek Tekebayev, acusado de corrupción y fraude. Tekebayev lidera el partido Ata y es considerado uno de los mayores críticos del presidente kirguiso, Almazbek Atambayev.

Tras semanas de letargo, las protestas de volvieron a avivar el pasado 25 de marzo debido a la misma causa que las anteriores: la detención del político Sadyr Zhaparov, que los medios locales ven como un posible candidato a la presidencia. Esta detención de Tekebayev en el aeropuerto parece “el arresto de un periodista”, dijo a la prensa la ex presidenta Roza Otunbayeva.

Su apresamiento causó la movilización de miles de personas  en la sede de los servicios de seguridad en la capital del montañoso país de Asia central, pidiendo la liberación del político. Esta protesta concluyó con la detención de decenas de manifestantes y con la utilización de granadas aturdidoras por la policía de Kirguistán para acabar con la concentración.

Tekebaev se convirtió en un importante crítico el verano pasado, después de que las enmiendas constitucionales propuestas -referidas en un referéndum en diciembre- que los opositores temen están diseñadas para mantener a él ya sus aliados en el poder indefinidamente.

La detención de Tekebayev unos meses antes de las elecciones presidenciales (en Noviembre) puede provocar un estancamiento político en el país de Asia Central, donde los manifestantes ya expulsaron a los presidentes del poder en 2005 y 2010.

Y, finalmente, las manifestaciones en Bielorrusia se llevan produciendo desde comienzos de Marzo en las calles de Minsk, Brest y Gomel. El peculiar presidente Aleksándr Lukashenko, calificado como el “último dictador de Europa” se ha topado con una situación que no se vivía desde hacía 7 años.

Buena parte de las protestas ocurridas durante este mes en la pequeña república ex-soviética se han producido de manera espontánea y casi a diario. La causa que ha provocado esta ola de indignación en el país se debe a la crisis económica y a la llamada “ley del parasito”- la cual consiste en que cualquier persona que haya trabajado menos de 183 días al año tendrá que pagar al Estado 210 euros-, además de pedir la salida del poder de Lukashenko, que lleva 27 años en el cargo.

Más de un centenar de personas fueron detenidas en la última manifestación realizada el sábado pasado en Minsk debido a que participaron en una manifestación convocada por la oposición que no estaba autorizada por el Ayuntamiento de la capital bielorrusa.

Los opositores, celebraron el Día de la Libertad en recuerdo de la República Popular de Bielorrusia, mientras que la policía advertía el mitin no estaba autorizado y llamaba a disolverse a los manifestantes. Muchos desafiaron la prohibición de las autoridades y varios centenares consiguieron articular una marcha en el centro de la ciudad, que se topó con la policía, la cual detuvo a unas 60 personas, según informa la agencia de noticias bielorrusa BelaPan, entre ellos el candidato presidencial Vladimir Nekliayev.

No es la primera ocasión que Bielorrusia se ve sacudida por protestas sociales, ya que desde la desintegración de la URSS, vienen desarrollándose en el país movimientos de protesta, los cuales coinciden prácticamente con las selecciones presidenciales, pidiendo la salida del poder del hombre fuerte bielorruso. Pero finalmente acaban siendo reprimidas o apagándose.

Pero la situación que se está dando es diferente, ya que la oposición cree que “el Gobierno de Minsk carece de los recursos económicos necesarios con los que ha adormecido en el pasado los periódicos brotes de indignación popular”.

Esta situación se ha producido en un momento de declive de las relaciones entre Bielorrusia y Rusia, debido a la deuda de suministro de gas y petróleo acumulada por Minsk, a la presión rusa para establecer una base aérea en territorio bielorruso, a lo que se oponía hasta ahora, y al endurecimiento  del régimen de visados para los ciudadanos con destino a varios países como  Estados Unidos, Brasil y la UE, con los que el Kremlin mantiene un pulso geopolítico.

Por tanto, estas manifestaciones que se están viviendo en pocos días, producidas casi simultáneamente, son las más masivas del año en las que se protesta por la corrupción, crisis económica y contra el gobierno, el cual en los tres casos intenta mitigarla a través de la fuerza.

Hasta hace unos años, los altos precios de las materias primas proporcionadas por estos países han permitido mantener un importante régimen clientelar, comprando masivamente voluntades por “un plato de lentejas”. Actualmente la apertura de nuevos mercados han rebajado esa fuente de ingresos devolviendo a millones de personas al otro lado de la línea de la vida digna (incluso en niveles del Este), con lo cual la callada indignación de los ciudadanos comienza a aflorar. Si la situación no cambia drásticamente veremos a corto y medio plazo más expresiones de este sentimiento de frustración colectiva, de consecuencias imprevisibles, pues cuando hay poco que perder siempre hay más que ganar con un cambio.


The manifestations more missives, since a long time ago, have flogged different countries in the East of Europe. Begging for Russia, which protests happened last 26 of March in different cities, from Moscow until Vladivostok in the pacific extreme, during a day against the corruption summoned by the leading opponent and candidate for the presidency, Alexei Navalny.

The protest in Moscow brought together near of 20.000 demonstrators and they are produce in the final straight line of the mandate of the president Putin. These thousands of persons, to shout of “impachment” asked for the resignation of the Prime Minister, Dmitry Medvedev – the one who is accused of corruption – as this way also to the political system imposed by the president Vladimir Putin.

Navalny summoned the protest in all the country after the publication different reports that affirm that Medvedev is an owner of mansions, yachts and vineyards, controlling a fortune very removed of what his official salary would allow him (Medvedev has been a government employee last 20 years).

The Kremlin, in this situation of agitation, manifested on Friday that the protests was no legal and, in addition, his summons supposed an illegal provocation. This way, it took to the arrest of more than 1000 protesters, even the proper Navalny. This one was condemned, court and accused for summoning a “manifestation without permission” and for “disobey the authority“. The authorities of the capital had proposed to the organizers alternative places to carry out the manifestation, removed from the center and therefore of the world visibility, but these refused.

After these events, the West rushed to issuing critiques towards the Russian authorities for the detentions realized to the demonstrators. The Department of State of the USA expressed that “to stop pacific demonstrators is an offense to the democratic values”. In the same line, the EU, across a release published in the web site of the European Service of Exteriors, called the Russian authorities “to be abiding by the international commitments assumed before the Council of Europe and the OSCE and to respect the rights (of freedom of meeting, meetings and manifestations) and to liberate without delay the participants of the pacific manifestations who were detained”.

For his part, the Department of Exteriors of Russia qualified of “Double standard” the reaction that took place in the Western over of detentions of the promoters of the illegal protests in Moscow, remembering “that the reactions were not similar to similar actions of the authorities of Germany, Netherlands and Austria, where there was prohibited the celebration of certain acts “.

In contrast with the past, when the manifestations saw limited to Moscow and Saint Petersburg, the Sundays marches included in addition dozens of cities and villages in other regions. And in a new phenomenon, which has surprised very much the different political analysts, it is the considerable participation of university students and of preparatory (access to the university) as well as of a wide geographical coverage, similar to the protests that took place in 2011-2012.

The protests, therefore, have shaken the stagnation of the political scene in Russia and have invigorated to the opposition after years of incessant but disguised repression of the government, showing the will of the Russian village to change the draconian laws that penalize with prison the participation repeated in not authorized protests. The Russian village comes demonstrating a great spirit of sacrifice, accepting limitations and punishment in altars to the greatness of the Mother Russia that joins all, which would be unimaginable in west (let’s remember that the average salary is 437 monthly $ whereas 110 individuals have in his hands 35 % of the total of financial assets possessed by Russia. But everything has a limit.

In second place, the manifestations in Kyrgyzstan that started the last 26 of February after the detention of Tekebayev, accused of corruption and fraud. Tekebayev leads the party Ata and is considerated the major critics of the president Almazbek Atambayev.

After weeks of lethargy, the protests returned to intensify last March 25 because the same reason than that the previous ones: the detention of the politician Sadyr Zhaparov, which the local means see as a possible candidate for the presidency. This Tekebayev’s detention in the airport looks like “the arrest of a journalist“, said to the press the ex-chairwoman Roza Otunbayeva.

His capture caused the mobilization of thousands of persons in the headquarters of the safety services in the capital of the mountainous central country of Asia, asking for the liberation of the politic. This protest concluded with the detention of dozens of demonstrators and with utilization of bewildering grenades for the police of Kyrgyzstan to finish with the concentration.

Tekebaev turned into an important critic last summer, after the constitutional amendments proposed – recounted in a referendum in December – of that the opponents are afraid are designed to support him already his allies in the power indefinitely.

Detention of Tekebayev a few months before the presidential elections (in November) can provoke a political stagnation in the country of Central Asia, where the demonstrators already expelled the presidents of the power in 2005 and 2010.

And, finally, the manifestations in Byelorussia remove producing from the beginning of March in the streets of Minsk, Brest and Gomel. The peculiar president Aleksándr Lukashenko qualified as the “last dictator of Europe” has run up with a situation that was not lived from 7 years.

Most part of the protest took place during this month in the small republic ex-Soviet and they have been produced in a spontaneous way and almost daily. The cause that provoked this wave of indignation in the country owes to the economic crisis and the called “law of parasite” –which consisted of the fact that any person who has worked less than 183 days a year will have to pay to the State 210 euros-, beside asking for the exit of the power of Lukashenko, which goes 27 years in the charge.

More than one hundred of persons were detained in the last manifestation realized last Saturday in Minsk due to the fact that they took part in a manifestation summoned by the opposition that was not authorized by the Town hall of the Belorussian capital.

The opponents celebrated the Day of the Freedom in recollection of the Popular Republic of Byelorussia, whereas the police were warning the political meeting the demonstrators were not authorized and called to be dissolved. Many defied the prohibition of the authorities and several hundred managed to articulate a march in the downtown, which ran up with the police, which stopped approximately 60 persons, as reports the Belorussian agency of news BelaPan, between them the presidential candidate Vladimir Nekliayev.

This is not the first occasion that Byelorussia sees shaken by social protests, since from the disintegration of the USSR, they come developing in the country movements of protest, which coincide practically with the presidential selections, asking for the exit of the power of the strong Belorussian man. But finally they end up by being suppressed or going out.

But the situation that is given is different, since the opposition thinks that “the Government of Minsk lacks the economic necessary resources with which it has lulled in the past the periodic outbreaks of popular indignation”.

This situation has been produce in a moment of decline of the relations between Byelorussia and Russia, due to the debt of gas supply and oil accumulated by Minsk, the Russian pressure to establish an air base in Belorussian territory, to what it was opposed till now, and to the hardening of the regime of visas for the citizens with I destine to several countries as the United States, Brazil and the EU, with that the Kremlin supports a geopolitical pulse.

Therefore, these manifestations that are lived in a few days, produced almost simultaneously, are the most massive of the year in those who are protested by the corruption, economic crisis and against the government, which in three cases tries to mitigate it across the force.

Until a few years ago, the high prices of the raw materials provided by these countries have allowed to support an important regime customer, buying massively wills for “a plate of lentils”. Nowadays the opening of new markets they have reduced this source of income returning to million persons to another side of the line of the worthy life (even in levels of the East), with which the quiet indignation of the citizens begins to show. If the situation does not change drastically we will see in the short and medium term more expressions of this feeling of collective frustration, of unforeseeable consequences, the, when it is so that to lose always it is more that to win with a change.

MARTA E. MOLINA

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