Desde finales de verano hasta el día de hoy, Oriente Medio ha vivido una etapa de profundos cambios que van a marcar el devenir geopolítico de la zona. Dichos vientos soplan en dirección Egipto- Al Fatah-Hamas-Israel y el de Irán-Líbano-Arabia Saudí.

El primer eje de todos es el formado por Al Fatah, Hamas, Israel y Egipto. El pasado 17 de septiembre, Hamas tomó la decisión de disolver su consejo administrativo en la Franja de Gaza y abrir paso a unas futuras elecciones mediante la aplicación del Acuerdo del Cairo. Dicho pacto se desarrolló en el 2011 entre Fatah y Hamas y 11 partidos palestinos más, con el objetivo de formar un Gobierno técnico de coalición en la Autoridad Palestina y convocar elecciones. Por consiguiente, con dicho acuerdo,  se ponía fin  la guerra civil de 2007 entre las dos facciones palestinas, que terminó con la expulsión de Fatah de la franja y los cuatro años de ruptura completa entre la Cisjordania de Fatah y la Gaza de Hamás.

Pero debido a las grandes diferencias que había entre ambos partidos (Fatah: laicos, moderados y en un titubeante pero continuo  diálogo con Israel; y Hamás: islamistas radicales, armados y en permanente guerra con Israel) la propuesta no salió hacia delante y desencadenó una etapa de asilamiento para la Franja de Gaza.  Desde entonces, los intentos de reconciliación entre ambos han fracasado reiteradamente dando lugar a una persecución mutua (redadas, acusaciones, amenazas, etc..) en ambos territorios.

Sin embargo, después del anuncio de Hamas en septiembre y tras dos intensas jornadas de reuniones en El Cairo (que pone de manifiesto la táctica de Egipto de centrarse en los problemas externos y no internos como la mayor repercusión a los derechos humanos en el territorio) , los dos principales grupos palestinos han llegado a un acuerdo para poner fin a la división palestina, iniciada hace 10 años y que había originado una dolorosa una fractura interna social.

Este acuerdo supone que el gobierno de unidad de la ANP tomará el control de la Franja de Gaza antes del 1 de diciembre de 2017, lo que llevará al despliegue de varios efectivos de Abu Mazen en pasos fronterizos de ese territorio palestino con Israel (Kerem Shalom y Erez) y Egipto como el de Rafah.

La decisión de Hamas de renunciar al control administrativo exclusivo de la Franja de Gaza se debió, en gran medida, al recorte en un 40% el pago del suministro israelí de electricidad, (decisión tomada por el líder palestino) provocando el aumento de las horas de apagón diario de los dos millones de habitantes, así como el recorte del salario de funcionarios de la ANP en Gaza, el aumento del paro hasta el 50% y las tres guerras particularmente asimétricas que han costado miles de vidas y la destrucción de otras tantas viviendas e infraestructuras básicas, en la ya escasamente dotada franja. Por tanto, ha sido el factor de creciente descontento social y económico lo que ha llevado a Hamas a aceptar la papeleta amarga de la reconciliación.

Sin embargo y a pesar de este acuerdo, las principales diferencias entre ambas facciones palestinas no se han acercado a penas a la resolución de las grandes diferencias que existen entre ambas, lo que provocó que comenzará el conflicto en 2007:

  • En primer lugar, las discrepancias acerca del Estado hebreo. Hamas no reconoce la existencia del Estado de Israel, considerándolo un “asentamiento ilegal” y declarando su permanente intención de “destruir Israel”. Pero, acepta la creación de un estado palestino basándose en las fronteras que se establecieron tras las fronteras de los 6 días (1967). Por el otro lado, Al Fatah busca lo mismo, pero con la diferencia de que si aceptan a Israel como un estado vecino.
  • En segundo lugar, la religión también es un factor diferencial entre ambas facciones. Mientras que Hamas se define como un “movimiento de liberación y resistencia islámico palestino”, lo que significa usar el islam como un marco de referencia, Al Fatah tiene una ideología secular.
  • Y finalmente, el factor más determinante para el devenir del futuro gobierno palestino, el ala militar de Hamas. Se calcula que está formado por unos 25.000 miembros y que poseen cierto nivel de armamento y cohetes, el cual está escondido en los túneles que se han ido cavando a lo largo de la frontera con Israel. Hasta el momento, Abas siempre había exigido el desarme del brazo armado de Hamas (al igual que Israel) para poder llegar algún tipo de acuerdo. No se trata tanto de su disolución sino bajo qué doctrina se colocan, si la de la colaboración con Israel como rige en el caso de la ANP o la de la confrontación con laentidad sionista como determina Hamas.

A pesar de que queden muchos puntos por definir, lo que está claro es que Abas ha conseguido con este acuerdo controlar las fronteras, levantar las restricciones y organizar unas elecciones que le devuelvan el control de la Franja de Gaza (el cual perdió al ser derrotado en las elecciones de 2007 por Hamas y no lo reconoció). Además, ha conseguido el apoyo de EEUU e Israel a dicho acuerdo, puesto que este debilita fuertemente a Hamas y deja sin influencia a su principal aliado en el área, Irán.

Pero, la cuestión y unas de las claves que destacan muchos analistas es cómo conseguir un acuerdo que no humille a Hamas y sin que la población lo vea como una amenaza o una debilidad.

 

El otro frente abierto y con un mayor efecto desestabilizador es el de Irán-Líbano-Arabia Saudí. Este frente comenzó abriéndose desde Riad. Mientras que por la noche del sábado se produjo la detención de 11 príncipes y 4 ministros saudíes, acusados de corrupción, por la mañana el  primer ministro libanés, Saad Hariri, anunciaba por sorpresa (y desde Riad) su dimisión aludiendo al clima político que vive el país. Tras arremeter contra las armas del partido chií libanesa Hezbolá y contra Irán, afirmó “temer por su vida”. Unas acusaciones que fueron vistas por el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Bahram Qasami, como “absurdas e infundadas de los sionistas, saudíes y estadounidenses contra Irán” además de ver la renuncia de Hariri como “un nuevo plan para crear tensiones en el Líbano y en la región“.

Esta decisión ha sido un duro golpe para lo población libanesa, la cual vive atemorizada de que se vuela a organizar una nueva fase de enfrentamientos entre los principales bloques políticos que se disputan el poder: el Movimiento 8 de Marzo (en el que está Hezbolá) y el Movimiento 14 de Marzo (del que forma parte Al Mustaqbal).

Esta división ha generado una teoría, la cual se ha extendido rápidamente. Dicha hipótesis se basa en la idea de que esta dimisión del ministro libanés ha sido forzada por el propio gobierno de Riad, en su pulso por reducir la influencia de Irán en la zona. Además, se cree que Hairi se encuentra bajo arresto domiciliario, sin la posibilidad de volver al Líbano, a pesar de las exigencias de su partido y del propio presidente del Líbano.

“Resulta difícil contemplar la dimisión de Hariri como resultado de las propias dinámicas internas de un país acostumbrado a vivir en la cuerda floja, y sí más como un primer paso de Arabia Saudí para forzar al gobierno libanés a distanciarse de un Irán cada vez más fortalecido en la región tras sus éxitos en Siria Irak. Parece que los saudíes han decidido que la mejor forma de enfrentarse a Irán es empezar en Líbano”, manifestaba un anónimo diplomático europeo a Reuters esta semana.

Al día siguiente de la renuncia de Hariri y la purga realizada contra personalidades y príncipes saudíes, Riad anunciaba que tratarían al Gobierno de Líbano como un Gobierno que declara la guerra a Arabia Saudita debido a la agresión de Hezbolá“, precisando que dicha “agresión” corresponde al presunto tráfico de drogas en el reino saudí y al supuesto involucramiento en “actos terroristas” en el país.

Estos últimos acontecimientos, por tanto, amenazan la estabilidad del Líbano y pone de manifiesto el fin del acuerdo que obligó a pactar a los dos bloques políticos libaneses (detrás de los cuales se encuentran Irán y Arabia Saudí) en 2015 con el objetivo de echar a los yihadistas del Líbano. De este acuerdo, se tradujo un nuevo gobierno formado por el exgeneral Michel Aoun ocupó la silla presidencial, haciendo equipo con un recién retornado Saad Hariri como primer ministro y el perenne Nabih Berri como portavoz del Parlamento.

Con los diferentes pasos dados por Arabia Saudí se podría hacer una hipotesís acerca de lo que pretende conseguir Riad. Tenemos una guerra en Siria que se encamina a su fin ; un Irán que ha ganado influencia tanto en Irak, en Siria, como en el propio Líbano con su participación en la guerra siria, el “Partido de Dios” ha acabado por ganarse la aquiescencia de parte de los cristianos libaneses aterrorizaros por la suerte de sus correligionarios sirios expuestos al ISIS a la vez que ha logrado enraizar su poder en la espina dorsal de las instituciones que gobiernan (en la sombra), y un aumento de la presencia rusa en la zona, Riad se habría visto obligada a mover ficha en su incesante lucha por el control de la región.

Provocar la dimisión del primer ministro libanés serviría para mandar un mensaje a la población y hacia el exterior de que apoyar a Hezbolá sería apoyar al lado oscuro. Así, se conseguiría el distanciamiento de esta y de Irán por parte de una población atemorizada por el inicio de una grave crisis política que desencadene en una guerra.

Además, la elección del Líbano no ha sido escogido al azar, sino que ha tenido una fría meditación. Este país se caracteriza por haber pasado por tres guerras (guerra civil, la guerra de los 33 días y tres años- desde 2014 a 2017- de intensos combates por parte del ejército libanés y Hezbolá para expulsar a los yihadistas) y por 33 meses de vacío de poder desde el 2014 hasta la conformación del gobierno el pasado mes de diciembre del 2016. Por tanto, es un país marcado por la inestabilidad, la bipolaridad del ejecutivo libanés y por tener una población dividida acerca del apoyo hacia Al-Asad.

Por tanto, es el perfecto lugar para poder desencadenar otra guerra por parte de Arabia Saudí contra Irán, la cual pillaría por sorpresa a Teherán, con el que ya mantiene una guerra (disimulada) en Yemen. A diferencia de esta, un futuro enfrentamiento en el país de Líbano barajaría la posibilidad de la entrada forzosa de Israel (el cual ha estado lanzando puntualmente diferentes misiles contra convoyes y posiciones de Hezbolá en Siria) y la poco probable entrada de EEUU (en ayuda de sus más fieles aliados) y de Siria (en respuesta a todo el apoyo iraní recibido).

La estrategia en la que se basa Arabia Saudí en esta lucha por la hegemonía de la zona sería una mezcla de la estrategia del “caos controlado” (consiste en actuar y tomar decisiones más rápido que tu enemigo y dividiendo tus fuerzas en grupos independientes que puedan operar solos) y la del Blitzkrieg (consiste en atacar primero antes de que tu adversario le dé tiempo a prepararse con el fin de llevarlos al terreno de lo emocional, provocar su inestabilidad a inducirles a cometer errores). Dos estrategias que requieren de un líder con un perfil menos incendiario e impaciente para manejar la situación y embarcarse en el gran juego contra Irán.

Sin embargo, todos los países llaman a mantener la estabilidad en el Líbano para evitar que se desencadene un nuevo conflicto. Por tanto, tendremos que esperar para ver cómo evoluciona ambos frentes y ver si, finalmente, entramos en una nueva Guerra Fría en Oriente Medio dominada por dos bandos: El saudí y el persa.


Since the end of the summer until today, Middle East has lived d through a stage of deep changes that they are going to mark to develop geopolitical of the zone. The above-mentioned winds blow in direction of Egypt-Al Fatah-Hamas-Israel and the Iran-Lebanon -Saudi Arabia.

The first axis of all is formed by Al Fatah, Hamas, Israel and Egypt. The last 17 so September, Hamas made the decision to dissolve the administrative council in the Gaza strip and to make way to a few future elections by means of the application of the Agreement of the Cairo. This agreement developed in 2011 among Fatah, Hamas and another 11 Palestine parties, with the aim to form a technical Government of coalition in the Authority Palestine and to summon elections. Consequently, with the above-mentioned agreement, it was putting on end the civil war of 2007 between two Palestinian facial features, which it finished with Fatah’s expulsion of the band and four years of break completes between Fatah’s West Bank and Hamas’s Gaza.

But, due to the big differences that existed between both parties, (Fatah: lay, moderate and in a shilly-shally but continuous dialog with Israel; and Hamas: Islamist radical, armed and in permanent war with Israel) the offer did not go out towards ahead and unleashed a stage of isolation for the Gaza strip. Since then, the attempts of reconciliation have failed repeatedly giving place to a mutual pursuit (roundups, accusations, threats,) in both territories.

Nevertheless, after the announcement of Hamas in September and after two intense days of meetings in the Cairo (which highlights Egypt’s tactic of focusing on external and non-internal problems such as the greater repression of human rights in the land), both principal Palestinian groups have reached an agreement to put end(purpose) to the Palestinian division, initiated 10 years ago and that had originated the painful one an internal social fracture.

This agreement supposes that the government of the united of the ANP will take the control of the Gaza strip before the 1 of December of this year, which will lead to the deployment of several Abu Mazen’s workforce in frontier steps of this Palestinian territory with Israel (Kerem Shalom and Erez) and Egypt as that of Rafah.

Hamas’s decision to resign the administrative exclusive control of the Gaza strip owed to itself, to a great extent, to the cut in 40 % the payment of the Israeli supply of electricity, (decision thought by the Palestinian leader) provoking the increase of the hours of daily blackout of two million inhabitants, as well as the cut of the civil servants’ salary of the ANP in Gaza, the increase of the unemployment up to 50 % and three particularly asymmetric wars that have cost thousands of lives and the destruction of some other housings and basic infrastructures, in the already scantily endowed band. Therefore, it has been the factor of increasing social and economic dissatisfaction what has led Hamas to accepting the bitter ballot of the reconciliation.

Nevertheless and in spite of this agreement, the principal differences between both Palestinian factions have not approached sorrow the resolution of the big differences that exist between both, which provoked the conflict in 2007:

  • First, the discrepancies about the Hebrew State. Hamas does not recognize the existence of the State of Israel, considering him as a “illegal accession” and declaring his permanent intention of “destroying Israel “. But, he accepts the creation of a Palestinian state being based on the borders that were established after the war of 6 days (1967). For another side, Al Fatah looks for the same thing, but with the difference of which if they accept Israel as a neighboring state.
  • In second place, the religion is also a differential factor between both factions. While Hamas define himself as a “Islamic Palestinian movement of liberation and resistance “, which means to use the Islam as a frame of reference, Al Fatah has a secular ideology.
  • And finally, the most determinant factor for to develop of the future Palestinian government, Hamas’s military wing. It is calculated that he is formed by approximately 25.000 members and that they possess certain level of armament and rockets, which is hidden in the tunnels that have been dug along the border with Israel. Up to the moment, Abas always has required the disarmament of Hamas’s military wing (as Israel) to be able to come some type of agreement. It is not so much about its dissolution, but under what doctrine it is placed, whether the collaboration with Israel as it applies in the case of the ANP or that of the confrontation with the Zionist entity as determined by Hamas.

Although many points stay for defining, which is clear is that Abas has managed with this agreement to control the borders, to raise the restrictions and to organize an election that return the control of the Gaza strip to him (which lost on having been defeated in the elections of 2007 by Hamas and not to recognize it). Furthermore, he has archive the support of the United States and Israel in this agreement, because this one debilities strongly to Hamas and leaves without influence his principal ally in the area, Iran.

But, the questions and one of the keys that many analysts emphasize it is how to obtain an agreement that does not humiliate Hamas and without the population sees it as a threat or a weakness.

The other opened front and with a major destabilizing effect is formed by Iran- Lebanon- Saudi Arabia.

This front started to open from Riyadh. While in the Saturday night, it produced the detention of 11 princes and 4 Saudi secretaries accused of corruption, in the morning the Lebanese prime minister, Saad Hariri, was announcing for surprise (and from Riyadh) his resignation, alluding to the political climate that lives through the country. After attacked to the weapons of the Shia Lebanese party, Hezbollah, and against Iran, he affirmed “to be afraid for his life”. A few accusations that were seen by the spokesperson of the Iranian Foreign Ministry, Bahram Qasami, as “absurd and groundless of Zionist, Saudi and American against Iran” beside seeing Hariri’s resignation as “a new plan to create tensions in the Lebanon and in the region”.

This decision has been a hard blow for Lebanese population, who lives frightened that flies to organize a new phase of clashes between the principal political blocks that dispute the power: The Movement on March 8 (in which is Hezbollah) and the Movement on March 14 (of which Al Mustaqbal forms a part).

This division has generated a theory, which has extended quickly. This hypothesis is bases in the idea of that the resignation of the Lebanese prime minister has been forced by the own government of Riyadh, in his pulse for reducing the influence of Iran in the zone. Also, it believes that Hairi is low domiciliary arrest, without the possibility of returning to the Lebanon, despite the requirement of his party and of the own Lebanon president.

“It turns out difficult to contemplate Hariri’s resignation as result of the own(proper) internal dynamics of a country accustomed to living in the tightrope, and yes more as the first step of Saudi Arabia to force the Lebanese government to drift apart from an Iran increasingly strengthened in the region after his successes in Syria and Iraq. It seems that the Saudis have decided that the best way of facing to Iran is to begin in The Lebanon”, was demonstrating an anonymous European diplomat Reuters this week.

The following day of Hariri’s resignation and the purge realized against personalities and Saudi princes, Riyadh was announcing that they would treat “to the Government of The Lebanon as a Government that declares the war to Saudi Arabia due to Hezbollah’s aggression”, being necessary that the above mentioned “aggression” corresponds to the supposed traffic of drugs in the Saudi kingdom and to the supposition involvement in “terrorist acts” in the country.

The latter events, therefore, threaten the stability of the Lebanon and it reveals the end of the agreement that forced to compromise to both political Lebanese blocks (behind which they find Iran and Saudi Arabia) in 2015 with the aim to throw the jihadist of the Lebanon.  In this agreement, there was translated a new government formed by the ex-general Michel Aoun occupied the presidential chair, doing team with one newly returned, Saad Hariri, as prime minister and the everlasting Nabih Berri as spokesperson of the Parliament.

With the different steps given by Saudi Arabia it might create a hypothesis that brings over of what tries to obtain Riyadh. We have a war in Syria that intends for his end; an Iran that has gained so much influence in Iraq, in Syria, as in the own Lebanon, with his participation in the Syrian war, the “Party of God” has finished for the consent be gaining on behalf of the Lebanese Christians to terrify yourselves for the luck of his Syrian coreligionists exposed to the ISIS simultaneously that has achieved his power took root in the backbone of the institutions that govern (in the shade), and an increase of the Russian presence in the zone, Riyadh would have met bound to move card in his incessant fight for the control of the region.

Provoke the resignation of the Lebanese prime minister would serve to send a message to population and towards the exterior of which to support Hezbollah would be to rest to the dark side. This way, the distancing would be obtained of this one and of Iran on the part of a population frightened in the beginning of a serious political crisis that unleash in a war.

In addition, the election of Lebanon has not been chosen at random, but it has had a cold meditation. This country is characterized for having passed for three wars (civil war, the war of 33 days and three years – from 2014 to 2017-of intense combats on the part of the Lebanese army and Hezbollah to expel the jihadists) and for 33 months of emptiness of power from 2014 up to the conformation of the government last December of 2016. Therefore, it is a country marked by the instability, the bipolarity of the Lebanese executive and for having a divided population brings over of the support towards Al-Asad.

Therefore, it is the perfect place to be able to unleash another war on the part of Saudi Arabia against Iran, which would plunder for surprise Teheran, with which already supports a war (hidden) in Yemen. Unlike this one, a future clash in the country of Lebanon would shuffle the possibility of the necessary entry of Israel (which has been launching punctually different missiles against convoy and Hezbollah’s positions in Syria) and the slightly probable entry of the USA (in help of his more allied) and of Syria (in response to the whole Iranian received support).

The strategy in which Saudi Arabia is based on this fight by the hegemony of the zone would be a mixture of the strategy of the “chaos controlled” (it consists of operating and taking decisions more rapid than your enemy and dividing your forces in independent groups that could operate alone) and that of the “Blitzkrieg” (it consists of attacking first before your adversary has time him to be preparing in order to take them to the area of the emotional thing, to provoke his instability to induce them to commit mistakes). Two strategies that they need of a leader with a less incendiary and impatient profile to handle the situation and to embark in the great game against Iran.

Nevertheless, all the countries call to supporting the stability in the Lebanon to prevent him from freeing itself a new conflict. Therefore, we will have to wait to see how it evolves both fronts and to see if, finally, we enter a new Cold War Middle East dominated two sides: The Saudi and the Persian .

 

MARTA E. MOLINA

Fuentes

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s